El consejo del título está claro pero habría que añadir un “sobre todo si el propietario es periodista del Washington Post”. Y es que esta historia rocambolesca hubiese tenido menos difusión si el ladrón protagonista no hubiese decidido un buen día asaltar la casa de Marc Fisher, redactor del periódico estadounidense, robarle el ordenador portátil y posteriormente colgar su propia foto en el perfil personal de su hijo. Vivimos en un mundo de idiotas…

El e-mail de mi hijo era urgente; el asunto decía símplemente “Ayuda”.

Mi esposa y yo corrimos al coche, llamos al 911 y nos dirigimos a casa, donde los oficiales de policía del DC acababan de llegar.

En algún momento, entre las 10 am y las 12:46 pm del viernes, un ladrón entró arrastrándose a través de nuestra puerta del sótano –simplemente golpeó los viejos tablones de 80 años- y se llevó un montón de cosas. Mi hijo, de 15 años, fue el más afectado ya que su ordenador portátil, iPod, bonos de ahorro y dinero en efectivo habían desaparecido.

Este ejemplo sería un ejemplo más de la vida en la gran ciudad salvo porque el ladrón, aparentemente, no se detuvo únicamente con la toma de nuestras pertenencias. Se sintió obligado a hacer exhibicionismo de su gran hazaña: abrió la computadora de mi hijo, se tomó una foto burlona mientras señalaba el dinero que había levantado de la mesa de mi hijo, y posteriormente entró en el perfil de mi hijo en Facebook y la envió a unos 400 perfiles de adolescentes. En la foto, el ladrón también llevaba puesto el nuevo abrigo de invierno recién extraído de la caja de Macy’s que acaba de llegar.

“He visto mucho, pero esto es lo más estúpido que he visto nunca”, exclamó el oficial de policía Kyle Roe, que se quedó con nosotros durante unas horas mientras esperábamos a que terminasen los técnicos de la “escena del crimen” que estaban encontrando decenas de huellas digitales en casi todas las habitaciones de la casa.

Mi hijo había hecho frente de manera brillante al trauma de haber perdido sus pertenencias hasta que vio la “invasión” de su página en Facebook. Fue entonces cuando la indignación sobre lo indigno del robo le afectó. Este era un espacio que mi hijo había cuidado de la vista pública, limitando el acceso a la página exclusivamente a sus amigos y compañeros de escuela. Ahora un extraño delincuente se había estado burlando en una zona supuestamente privada.

Facebook es una plataforma irresistible incluso para los “chicos malos” que hacen alarde de sus fechorías ante la policía y las víctimas. Los fiscales han descubierto que haciendo un registro exhaustivo de medios sociales se pueden encontrar evidencias suficientes que socavan la versión fantasiosa de un acusado que se declara inocente.

Lee el artículo completo The taunt of an apparent Facebook thief de Marc Fisher.

A pesar de ser una fotografía completa y en primer plano, Fisher se lamenta en el artículo de que 4 días después aún no se haya arrestado al culpable ni obtenido ninguna noticia por parte del oficial asignado al caso.

Facebook sí ha reaccionado de inmediato y rápidamente ha rastreado posibles movimientos del ladrón y asegurando que el delincuente no pueda usar más ese portátil para acceder a los datos de su hijo. Los responsables de la red social están esperando una citación de la policía donde entregarán la información de cuándo y dónde el ladrón utilizó el portátil.