Actualidad

Estudio vincula anorexia con la química cerebral

El desorden alimenticio anorexia nerviosa está vinculado a disfunciones químicas en el cerebro, de acuerdo a evidencia encontrada por un grupo de científicos de la Universidad de Pittsburgh, Estados Unidos.

Los expertos demostraron que al menos una de las formas del desorden está vinculada con una alteración en la actividad de la serotonina, un químico vinculado a los cambios de humor y a la ansiedad.
El equipo espera que su trabajo conduzca al desarrollo de nuevos medicamentos y tratamientos psicológicos.
El principal síntoma de la anorexia es la persecución sin pausa de la delgadez por medio de la auto restricción de alimentos, empujada por un miedo obsesivo a verse obeso.
Dos tipos. Pero la anorexia tiene dos formas; en una de ellas simplemente se deja de comer, en tanto la otra incluye períodos de restricción alternados con etapas de alimentación excesiva y purgas, al estilo de la bulimia.
El equipo de Pittsburgh, que publicó sus hallazgos en los Archivos Generales de Psiquiatría, comparó la actividad de la serotonina en mujeres con ambos tipos de anorexia.
Por medio de sofisticados estudios cerebrales encontraron una mayor actividad de la serotonina en mujeres que se recuperaron de la etapa similar a la bulimia.
Los niveles del químico también eran elevados en las mujeres que se recuperaban del primer tipo de anorexia, aunque no tan altos. En este grupo las marcas más elevadas se encontraron en aquellas participantes con más ansiedad.
Los investigadores concluyeron que las alteraciones constantes en los niveles de serotonina pueden conducir a una mayor ansiedad que a su vez puede generar anorexia. “No hay un tratamiento probado para la anorexia y es una enfermedad que tiene los mayores niveles de mortalidad entre los desórdenes psiquiátricos”, explicó.

A los 6 años las niñas no están conformes con su cuerpo

Ya a los seis años muchas niñas están descontentas con su cuerpo y quieren ser más flacas, sugiere un estudio realizado por científicos de la Universidad Flinders, en Australia.
El equipo entrevistó a 80 pequeñas de entre cinco y ocho años. El 47 por ciento dijo que les gustaría ser más delgadas y casi todas aseguraron que perder kilos las haría más populares.
Debido a la edad de las menores, los investigadores les preguntaron más por el grado de conciencia sobre el tema que por sus experiencias.
El 45 por ciento de las niñas indicaron que si engordan se someterían a una dieta, pero reconocieron que no es un asunto que discutirían con sus amigas.
Las de cinco años, sin embargo, mostraron bajos grados de descontento con sus cuerpos.
Los compañeros. Hayley Dohnt, quien lideró el estudio, explicó que “anteriormente las investigaciones se habían centrado en la adolescencia como el momento en que surge la insatisfacción corporal”.
“También se pensaba que los padres eran la mayor influencia sobre el comportamiento de los niños más pequeños”, señaló Dohnt.

( Agencias en EU )