Atrix, un laptop en el cual todo el trabajo lo hace un smartphone Atrix conectado a un puerto en la parte trasera del aparato

Las tabletas y los smartphones poseen mucho poder de computación, aunque hayan sido diseñados para ser usados sólo como aparatos portátiles. Y esto plantea una pregunta interesante: si estos pequeños accesorios tienen ya más poder de computación que muchas computadoras de sobremesa hace un par de años, ¿por qué no ponerlos a trabajar como sus sustitutos? Después de todo, la pantalla y los intestinos de una computadora están ya allí. Todo lo que les falta es simplemente un teclado.

Apple ha pensado ya en esto, y sus arsenales de accesorios para su iPhone y sus tabletas iPad pueden convertir esos accesorios portátiles en verdaderas computadoras. El punto de partida más obvio es un adaptador y un teclado integrado (69 dólares). El respaldo del adaptador posee una conexión standard de Apple para recarga y conexión de otros accesorios, como también un puerto de audio para altavoces y un equipo estéreo.

Pero hay también otras alternativas. Un pequeño iPad dock, por 29 dólares, puede ser usado para establecer una conexión de radio Bluetooth con un teclado inalámbrico, sea de Apple (69 dólares) o o de otro fabricante. Esto ofrece algunos beneficios sobre la primera “rígida” solución: primero, le permite usar un teclado Bluetooth que tenga ya en casa y, segundo, si se compra ahora un nuevo teclado, podrá usarlo más tarde con otros accesorios. Sólo queda por ver si el esbelto nuevo iPad 2 y otros accesorios que le sigan se ajustarán aún al adaptador de primera generación.

Bluetooth es la tecnología clave para escribir en la pantalla de un smartphone o de una tableta mediante un teclado. Teclados Bluetooth los hay en una amplia gama de variantes. Los del rango entre 40 y 60 dólares abarcan marcas como Kensington, Sharon, Snugg y otros, con la típica carátula del iPad y un teclado integrado.

Con estos complementos, sin embargo, el usuario tiene que aceptar que su esbelta tableta se convierta en una especie de abultado mini-laptop. Otros fabricantes ofrecen sus propias versiones de un iPad dock, incluyendo ZAGG, con su teclado ZAGGmate Bluetooth, que también funciona como “cubierta” para la pantalla táctil (unos 85 dólares).

Hay también otros teclados Bluetooth universales en diversas escalas de precios. Por un lado se tiene los teclados clásicos, relativamente voluminosos, por entre 30 y 100 dólares, según el fabricante y los recursos que ofrezcan. Versiones especiales para uso portátil, tal como los teclados flexibles hechos de silicona, son ofrecidos por Ricco (17 dólares) o CHIN FAI (30 dólares).

Los teclados de i-Connex, por el contrario, están hechos de plástico duro pero pueden ser plegados por la mitad como si fueran un libro (75 dólares). Un recurso sólo para iniciados es el teclado flexible SU-8W Bluetooth de Nokia, aunque el modelo ha sido retirado de circulación por este fabricante finlandés y sólo puede comprarse a través de eBay. Otra opción son los mini-teclados de fabricantes como Hebron, que pueden sostenerse en una mano mientras se teclea con la otra (35 dólares).

Pero los smartphones y tabletas de Apple no son los únicos capaces de trabajar con estas soluciones. Hay interesantes ideas aportadas también por otros fabricantes. Asus, por ejemplo, aporta una inteligente inspiración con su Eee Pad Transformer. El adaptador es también en sí una batería para copia de seguridad que prolonga el tiempo de trabajo.

El fabricante chino Lenovo ha anunciado para este verano el lanzamiento de su LePad, que en realidad es dos computadoras en una. Como tableta simple, el dispositivo trabaja con el sistema operativo Android de Google. Pero, cuando está conectado al teclado, se convierte en una computadora que funciona con Windows 7 de Microsoft.

La ventaja de esta solución es que el LePad puede ser usado como PC pleno, incluyendo un ratón, mientras el sistema operativo Android ni tampoco el iOs de Apple proporcionan esta solución. Pero el LePad puede acabar convirtiéndose en un costoso juguete: estimaciones actuales calculan que la combinación de la tableta y la estación base IdeaPad U1 pueden costar alrededor de 1.000 dólares, incluso en China.

Viewsonic, marca conocida principalmente por sus pantallas, está probando una alternativa menos costosa. Su ViewPad 10 trabaja tanto con Windows como con Android y estará pronto disponibe por alrededor de 500 dólares, aunque sin teclado ni adaptador. Otra diferencia inusual: mientras la mayoría de sus competidores trabajan con chips multi-núcleos basados en la arquitectura promovida por el fabricante británico de chips ARM, el the ViewPad está construído en torno a un procesador Atom de Intel.

En Estados Unidos, Motorola ha llamado la atención con su concepto Atrix, un laptop en el cual todo el trabajo lo hace un smartphone Atrix conectado a un puerto en la parte trasera del aparato. Sólo el laptop cuesta en Estados Unidos unos 360 dólares. Con decenas de tabletas basadas en el sistema operativo Android anunciadas para este año, las opciones comenzarán a aparecer ya en los próximos meses.

Por AS (dpa)