Aumentar los niveles de lipoproteínas de alta densidad, mejor conocidas como HDL o “colesterol bueno”, reduce el riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular entre los pacientes con diabetes, según un nuevo estudio publicado hoy en el ‘American Journal of Cardiology’.

El estudio, uno de los mayores de su clase, examinó los registros médicos de más de 30.000 pacientes con diabetes, observando que los pacientes con bajo nivel de HDL sufrían más infartos y accidentes cerebrovasculares.colesterol Diabetes

Los investigadores estudiaron a pacientes con diabetes debido a que son más propensos a las enfermedades cardíacas, según el estudio Framingham del corazón publicado en 2008. Si bien existe una evidencia considerable de que la reducción de la cantidad de lipoproteína de baja densidad, también conocido como LDL o colesterol “malo”, puede reducir el riesgo de enfermedades del corazón, la relación entre el colesterol HDL y la enfermedad cardiaca no se había descrito hasta ahora con claridad.

“Nuestro estudio aporta evidencias de que el aumento de los niveles de HDL puede ser una estrategia importante para reducir el riesgo de sufrir un ataque cardiaco”, afirma el autor principal del estudio, el doctor Gregory Nichols, investigador principal del Centro de Investigación sobre Salud Kaiser Permanente, Oregon (Estados Unidos).

“Esta es una noticia prometedora para los pacientes con diabetes, que tienen un mayor riesgo de padecer problemas cardíacos. Elevar el colesterol bueno puede ser una forma más a disposición de estos pacientes para reducir dicho riesgo”, añade la doctora Suma Vupputuri, coautora del estudio e investigadora en Kaiser Permanente en Atlanta (Estados Unidos).

El estudio incluyó a 30.067 pacientes que participaron en los registros de diabetes de Kaiser Permanente en Oregon, Washington y Georgia entre 2001 y 2006. A estos pacientes se les realizaron al menos dos mediciones de colesterol HDL con entre 6 o 24 meses de diferencia. Después de obtener la medición del colesterol, los investigadores llevaron a cabo un seguimiento de los pacientes durante 8 años, con el fin de registrar las hospitalizaciones por ataque al corazón o derrame cerebral.

Los pacientes cuyos niveles de HDL habían aumentado, sufrieron un 8 por ciento menos de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares que los pacientes cuyos niveles de HDL se mantuvieron igual, mientras que los pacientes cuyos niveles de HDL habían disminuido sufrieron un 11 por ciento más ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Este estudio fue observacional y no hubo intervención para modificar los niveles de HDL y, aunque muchos pacientes tomaban estatinas para reducir el colesterol “malo”, muy pocos tomaban medicamentos para mejorar el HDL.

Otros estudios anteriores han llegado a conclusiones contradictorias. Un estudio publicado en 2009 en la revista ‘Archives of Internal Medicine’ observó que, por cada aumento de 5 mg/dl de colesterol HDL se producía un descenso del 21 por ciento en el riesgo de sufrir un ataque cardíaco. Sin embargo, una revisión sistemática de más de 100 ensayos clínicos publicada en el ‘British Medical Journal’ también en 2009, encontró que el aumento del colesterol HDL no redujo el riesgo de enfermedades del corazón o la muerte.

A principios de este año, el Instituto Nacional de Salud tuvo que suspender un ensayo clínico en el que se administraban dosis altas de niacina para aumentar los niveles de HDL, porque los pacientes, que ya estaban tomando estatinas para reducir el colesterol “malo”, no experimentaban una reducción en los ataques al corazón por el consumo de niacina. La niacina es uno de los muy pocos medicamentos para aumentar el HDL, pero también puede tener efectos secundarios como enrojecimiento, vómitos, mareos y picazón.

Por otro lado, se pueden aumentar los niveles de HDL sin medicación, manteniendo un peso adecuado, cambiando la dieta, evitando el humo del tabaco, y practicando ejercicio. Los expertos creen que el HDL o colesterol “bueno” expulsa al colesterol “malo” de las arterias y lo transporta de regreso al hígado, donde se procesa y se expulsa del cuerpo.