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Alimentos que no te comerías si supieras cómo los hacen

comidas industrializadasHoy en día la comida puede generar un riesgo para la salud, tal y como se presenta en el documental Food Inc; en donde el director de la cinta, Robert Kenner, se mete prácticamente hasta la cocina de las industrias y “granjas” de la llamada comida industrializada.

Algo que hoy está de moda, es más comida con menor calidad o mayor riesgo, puesto que la industria altera el proceso de producción con sustancias químicas. Un claro ejemplo de esto, fue el caso del clembuterol en la selección mexicana, cuando cinco seleccionados salieron positivos en doping; el cual se derivó supuestamente por comer carne contaminada.

Un caso más alarmante, es la propagación de E. coli, una bacteria que se encuentra en la carne de los animales y que suele ser mortal en los humanos.

En este vaivén de información, el actual mercado alimenticio tiene que sortear varias batallas y controversias, en donde queda pendido de un hilo el bienestar del consumidor, dentro de este entorno, la comida actual puede significar un “peligro”. El sitio cracked.com te presenta algunas de las mentiras de la llamada comida industrial.

Cereales envasados. Los copos de cereales que se usan para desayunar se elaboran mediante un proceso llamado extrusión. En su libro “Fighting the Food Giants“, Paul Stitt nos cuenta que el proceso de extrusión destruye la mayoría de los nutrientes de los cereales.

Destroza los ácidos grasos e incluso las vitaminas que se añaden al final del proceso. Los aminoácidos se vuelven altamente tóxicos tras este proceso. El aminoácido lisina, un nutriente crucial, se ve especialmente desnaturalizado tras la extrusión.

Los únicos avances que se hacen en este proceso, son aquellos que reducen costos sin tener en consideración las alteraciones en el contenido nutricional del producto.

 

 

Leche. En el momento que se empieza a procesar la leche, se destruye el alimento perfecto de la Madre Naturaleza. Hoy en día, el proceso es un sistema de agricultura que encierra a las vacas lecheras toda su vida entre paredes de cemento y las alimentas con soja, cereales, peladuras de cítricos y restos del procesado de panadería. Estas vacas modernas producen gran cantidad de leche aguada con muy bajo contenido en grasa.

Tras un proceso de centrifugado se separa en grasa, proteínas y varios otros sólidos y líquidos. Una vez segregados, se reconstituyen para establecer los niveles de grasa adecuados para leche entera, semi-descremada y descremada. En otras palabras, se reconstituye la leche para hacerla completamente uniforme.

A todas las leches descremadas se les añade leche en polvo para darles cuerpo, aunque este ingrediente no suele aparecer en las etiquetas. El resultado en un producto alto en proteínas y bajo en grasas. Puesto que el cuerpo necesita muchos nutrientes para asimilar las proteínas, especialmente nutrientes contenidos en la grasa del animal, esta leche puede provocar carencias nutricionales.

Jugo de naranja. Durante el proceso, la naranja se introduce entera en la máquina; se añaden enzimas para sacar tanto aceite de la cáscara como sea posible. Las cosechas de naranja se fumigan mucho. Alguna de estas sustancias son inhibidores de colinesterasa, que son verdaderas neurotoxinas. Cuando se exprimen las naranjas, todos los pesticidas se trasfieren al zumo.

Mark Purdey en Inglaterra, ha mostrado que esas neurotoxinas están relacionadas con la “Enfermedad de las Vacas Locas” (Bovine Spongiform Encephalitis or BSE). El uso de organofosfatos para rociar las vacas, es una de las causas de la degeneración de su cerebro y sistema nervioso. Un estudio que se realizó en Hawai, encontró que el consumo de fruta y de zumos de frutos era el primer factor dietético en la aparición del Alzheimer.

 

 

 

Sabores artificiales, proteína hidrolizada y MSG. Después de la Segunda Guerra Mundial, se descubrió el glutamato monosódico (MSG), un aditivo alimentario que los japoneses inventaron en 1908 para realzar el sabor de los alimentos, incluyendo sabores semejantes a la carne. De hecho, los humanos tenemos receptores para el glutamato en la lengua -es la proteína de la comida que los humanos reconocen como carne.

Desafortunadamente, el ácido glutámico del MSG, tiene un efecto muy diferente en el cuerpo que el ácido glutámico natural de la comida. Uno es dañino, especialmente para el sistema nervioso.

La industria del fast food,  no podría existir sin el MSG y otros sabores artificiales de carne para hacer salsas y mezclas de especias, que consiguen que las personas consuman comida insípida y sin sabor. Se engaña al paladar para que piense que está comiendo algo nutritivo, cuando lo único que recibe son sustancias muy tóxicas.

 

Aceites y grasas. En los últimos 50 años, se ha experimentado un gran incremento en el consumo de aceites vegetales y un declive en el consumo de grasas animales. Estos aceites se ven limpios y brillantes en las estanterías de los supermercados, pero una descripción del procesado del aceite vegetal revela la verdadera naturaleza de estos productos.

El procesado del aceite comienza con la extracción de aceite de las semillas, un proceso que requiere altas temperaturas y presión, que implica frecuentemente el uso de un solvente de hexano. Estos aceites contienen gran cantidad de pesticidas. Los pasos que incluye el procesado incluyen refinamiento caústico, blanqueamiento con sustancias cloradas, desodorización, filtrado y eliminación de sustancias saturadas, para hacer los aceites más líquidos.