Los investigadores británicos crearon bacterias que producen una especie de pegamento capaz de reparar grietas en el hormigón.

Los microbios genéticamente modificados, denominados ‘BacillaFilla’, fueron programados para descender por la grietas finas en el hormigón y, al alcanzar el fondo, producir una mezcla de carbonato de calcio y un pegamento bacterial. Ese pegamento se endurece hasta el mismo grado que el hormigón, de tal modo que vuelve a unir las partes del edificio con peligro de desprenderse.

Según matizó la directora del proyecto, Jennifer Hallinan, una investigadora de sistemas complejos de la Universidad de Newcastle, el resultado puede ser especialmente útil en las zonas afectadas por terremotos, donde centenares de edificios tienen que ser demolidos porque no hay un método fácil para reparar las grietas y presentan peligro de derrumbarse por culpa de éstas.

Hallinan añadió que un 5% de las emisiones de dióxido de carbono de origen artificial proviene de la producción de hormigón, lo que contribuye al calentamiento global. Por eso la extensión de la duración de las estructuras existentes significa que también se puede reducir el impacto medioambiental.

Las esporas de ‘BacillaFilla’ empiezan a germinar sólo al contactar con el hormigón y tienen un gen de autodestrucción que se activa si el pH del ambiente es distinto.