Este viernes empezó la arriesgada instalación de la bóveda de acero de 98 toneladas de acero con la que la petrolera BP tratará de sellar su pozo reventado en el Golfo de México a 1.500 metros de profundidad. Si la operación no tiene éxito de aquí al lunes la marea negra puede haber crecido para entonces a un manantial de 60.000 barriles de petróleo al día. ¿Qué se puede hacer para contener algo así? Pues, según algunos, levantar una barrera de cientos de toneladas de pelo humano.

Una ONG de San Francisco, Matter of Trust (Cuestión de Confianza) hace tiempo que lo dice: el pelo humano es el mejor “limpiador” de vertidos de crudo que existe. En virtud del mismo principio por el que nuestras cabelleras se engrasan y hay que darles champú, si las desatamos en el mar chupan la grasa del petróleo y purifican el oleaje.

Matter of Trust lleva tiempo haciendo publicidad de este principio por tierra, mar, aire y Youtube. En este vídeo dan algunas cifras de cuántos vertidos de crudo al mar se producen cómo media al año y de cuánto se podría rebajar su impacto simplemente sumergiendo en las aguas una esterilla hecha con pelo humano. O sustituyendo las tradicionales barreras flotantes de plástico –similares a las que dividen los carriles de una piscina- con interminables “salchichas” de pelo embutido en medias de nilón.
La gente de Matter of Trust ha declarado con toda la seriedad a la radio pública norteamericana, NPR, que ante la emergencia del Golfo de México han puesto en juego todas sus reservas de pelo -181.200 kg- y han hecho un llamamiento a todas las peluquerías del país y a todos los salones de afeitado canino y felino, ya que el pelo animal, sin ser tan portentoso como el humano, también vale. Son optimistas porque por lo general, y sin una catástrofe mediática como la de ahora, ya reciben muchas “donaciones” de pelo metido en bolsas y luego facturado en cajas.
Más les preocupa, aseguran, pertrecharse de la cantidad suficiente de medias de nilón, una prenda que hoy ha caído bastante en desuso. Pero incluso en esto la providencia les sonríe y les manda un ángel de la guarda muy particular: la extensa –e intensa- comunidad transexual o por lo menos travestida de San Francisco, donde las medias de nilón siguen siendo el colmo del fashion. Y de la ecología.
Via abc.es