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Nuevas investigaciones confirman el origen vírico de la obesidad

Nuevas investigaciones confirman que el 30% de los casos de obesidad son debidos a infecciones víricas y que una vacuna puede reducir el crecimiento de la enfermedad en un 15%. Lo que en 1997 se descubrió en animales y el año pasado en humanos, se confirma plenamente ahora: el adenovirus Ad-36 desempeña un papel crucial en la obesidad humana, originando hasta 20 kilos de más en las personas infestadas.

En consecuencia, de la misma forma que se previenen enfermedades como la rubéola o la polio, una protección similar aplicada en la infancia evitaría que los niños desarrollasen el sobrepeso en la edad adulta.

Cierto tipo de obesidad, derivada de un virus, podría evitarse por medio de vacunas, según el equipo médico que lleva investigando la posible relación de la obesidad con un tipo de virus y que ha informado del estado de sus conocimientos en el congreso de la NAASO norteamericana, una asociación líder en investigación científica sobre la obesidad, celebrado la pasada semana en Vancouver.

El investigador Nikhil V. Dhurandhar, del Centro de Investigaciones Biomédicas de Pennington, Lousiana, Estados Unidos, afirmó en Vancouver que el exceso de peso está relacionado, en ciertos casos, con infecciones virales. Explicando el estado actual de sus investigaciones, que ya fueron objeto de un estudio publicado recientemente por el International Journal of Obesity, Dhurandhar señaló que se ha comprobado que el adenovirus 36 (Ad-36) estaba presente seis veces más en los obesos que en las personas de peso normal.

Hasta ahora se han identificado al menos 40 subtipos de adenovirus que pueden provocar problemas respiratorios e infecciones gastrointestinales. Según el profesor Dhurandhar, sus investigaciones demuestran que el Ad-36 desempeña un papel crucial en la obesidad humana.

30% de la población infestada

En el estudio publicado en el International Journal of Obesity, que analizó a 502 personas, demostró que el 30 por ciento de ellas presentaban anticuerpos del virus Ad-36, mientras que los mismos anticuerpos estaban presentes únicamente en el 5 por ciento de las personas no obesas.

El estudio reveló asimismo que los obesos infestados con el Ad-36 pesan una media de 20 kilos más que las demás personas investigadas. Estos obesos se distinguen además de los otros en que, paradójicamente, tienen una tasa más baja de colesterol y de triglicéridos.

Los investigadores consideran que el Ad-36 afecta al metabolismo de las células adiposas en crecimiento, favoreciendo la acumulación de grasa y su rápido crecimiento. Eso significa que una persona infestada por el virus engorda mucho más que otra persona que coma la misma cantidad y tipo de alimentos.

Dhurandhar considera que el exceso de peso está relacionado, en ciertos casos, con infecciones virales. En consecuencia, de la misma forma que se previenen enfermedades como la rubéola o la polio, señala que una protección similar aplicada en la infancia evitaría que los niños desarrollasen el sobrepeso en la edad adulta.

Dhurandhar está especializado en la investigación de las relaciones entre los virus y la obesidad, y ha desarrollado su propia teoría acerca de lo que ha bautizado como el “virus de la obesidad”, perteneciente al grupo de los llamados adenovirus.

Virus identificado

Los adenovirus son virus de tamaño mediano, de los que existen 49 tipos agrupados en seis subgéneros (de la A a la F). Generalmente estables contra agentes químicos o físicos, los adenovirus pueden sobrevivir durante un tiempo prolongado fuera del cuerpo. Sus efectos más comunes en el organismo humano son las enfermedades respiratorias, pero también producen gastroenteritis, conjuntivitis, cistitis y sarpullidos.

Uno de estos adenovirus es capaz además de producir obesidad. Las investigaciones de Dhurandhar han demostrado que existe una relación entre la grasa que genera el cuerpo y la presencia de los anticuerpos del AD-36 en la sangre. Investigaciones previas ya habían demostrado que ratones y monos a los que se les había inyectado dicho virus ganaban peso rápidamente.

Hasta ahora se sabía que la obesidad está relacionada con múltiples factores. Aunque a menudo vaya asociada a un consumo excesivo de alimentos o a un tipo de vida sedentaria, el caso es que también existen otros causas, como la herencia genética, el contacto con los contaminantes o la ingesta de medicamentos.

Evitar graves riesgos

Los riesgos que para la salud entraña la obesidad son múltiples. Además de la muerte, el sobrepeso propicia un gran número de enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión, el exceso de colesterol en la sangre, los infartos cerebrales, los problemas cardiacos (varios estudios han demostrado que por cada kilogramo de sobrepeso aumenta en un 1% el riesgo de muerte por enfermedades coronarias), el cáncer (principalmente de colon en hombres y mujeres, de recto y de próstata en hombres, y de útero y pecho en mujeres). Otras enfermedades derivadas del exceso de peso serían la artritis y los problemas respiratorios.

El Dr. Dhurandhar comenzó a interesarse en los casos virales de la obesidad en los años 80, mientras trabajaba como médico en Bombay, en la India. Allí pudo constatar que ciertos agentes patógenos provocan un rápido aumento del peso en algunos animales
después de ser infestados con el Ad-36.

La NAASO norteamericana ofrece en su web la posibilidad de calcular la masa corporal. Por su parte, la empresa Obetech ofrece la posibilidad de descubrir si una persona está infestada por el Ad-36. La obesidad mata cada año en Estados Unidos a 300.000 personas y los descubridores del origen vírico de la obesidad consideran que el AD-36 tiene infectada al 20% de la población norteamericana. Una vacuna podría prevenir el 15% de los casos de obesidad, según sus estimaciones.

Cirugía peligrosa

La divulgación de los avances en esta investigación coinciden con la publicación de otros estudios en Estados Unidos que desvelan que los riesgos de morir como consecencia de la cirugía aplicada a la reducción de peso son mayores de lo que se pensaba, incluso entre las personas con sobrepeso que están entre los 30 y 40 años de edad.

Hasta ahora se pensaba que la tasa de mortalidad en esta categoría de edad, la más susceptible de sufrir una cirugía para reducir el sobrepeso, era del uno por ciento. Sin embargo, un nuevo estudio revela que entre los 35 y los 45 años de edad, la muerte se lleva al 5 por ciento de los hombres y al 3 por ciento de las mujeres que han sufrido este tipo de intervenciones quirúrgicas. Los porcentajes de mortandad se elevan en los pacientes que tienen entre 45 y 54 años de edad.

La posible vacuna contra la obesidad y el descubrimiento de los riesgos quirúrgicos, pueden provocar un giro en los comportamientos asociados a esta enfermedad. El número de estadounidenses que recurrieron a la cirugía para reducir su peso se multiplicó por cinco entre 1998 y 2002.

Según un estudio de la Agencia para la Investigación y Calidad de la Sanidad (AHRQ), mientras que en 1998 sólo 13.386 estadounidenses recurrieron a la cirugía bariátrica, en 2002 la cifra ascendió hasta los 71.733, debido en gran parte a un aumento del 900 por ciento en las operaciones en pacientes con edades entre los 55 y 64 años.



Marta Morales