Nuestro organismo cuenta con sofisticados mecanismos termorreguladores que hacen posible que la temperatura interna del cuerpo permanezca prácticamente inalterable, salvo en estados febriles. De hecho, una persona desnuda puede exponerse a temperaturas de 40 a 60 grados centígrados a pleno sol y mantener una temperatura corporal interna casi constante. El exceso de radiación se pierde por mecanismos muy distintos: radiación, conducción, convección y sudoración. A través del sudor se pierden 0,58 kilocalorías por cada gramo de agua que se evapora.