Aun cuando siempre se aconsejó hay que dormir 8 horas, es común escuchar frases como no tengo necesidad de dormir tanto y quejas de la pareja que sufre los ronquidos, desvelos o el simple hecho que una persona activa se duerma ni bien se sienta en un sillón con intenciones de conversar.

Lo importante a tener en cuenta es que no hay un patrón estándar de sueño y hay personas que indefectiblemente con seis horas de sueño está bien. También es cierto que la misma persona a lo largo de su vida tendrá necesidades de sueño distintas aclara Golombek.

Y así, para algunos la siesta es algo imprescindible, para otros al contrario, les produce mal humor, a otro le rinden los microsueños pospandrial que es el que sentimos después de comer. Paradójicamente estos microsueños no están directamente relacionados con la comida, ya que aun sin comer, por alguna razón que no se conoce, el ciclo de sueño-vigilia humano tiene una caída después del mediodía. Si uno come más será más acuciante.

Para dormir bien se recomienda:

La regularidad: El ciclo de sueño se empobrece si no es regular. Dormirse o despertarse a horas distintas no es bueno.

La luz: Uno de los mejores reguladores es la luz. Por lo tanto tener una buena exposición lumínica durante el día y de oscuridad a la noche es muy importante. Despertarse con luz natural es lo más recomendable tanto que hay empresas que desarrollaron una luz que simula un amanecer.

Evitar el café, dejar un tiempo entre la cena y el sueño.

Recordar ese antiguo dicho: desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como mendigo y por supuesto ponerlo en práctica.

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