Muchas personas hoy en día utilizan Internet para contactar a otros y engañar virtualmente a sus parejas, por medio de pensamientos, interacciones, fantasías y hasta relaciones sexuales a distancia, oyéndose y viéndose a través del monitor de una computadora. Y es que el juego de la seducción se inicia en la red y en ocasiones llega a la realidad.

Cuando se da este paso, el hombre o la mujer ponen en juego su relación  por una nueva persona, de la que sólo conocen el mejor lado de su personalidad, y por la que muchas veces se arriesgan a cruzar la delgada línea entre la realidad y la fantasía, abriendo paso a una infidelidad virtual, que puede o no terminar en desengaño, explicó el presidente de la Sociedad Venezolana de Psicología Sexológica, Guillermo Rodríguez.

“El Internet se ha convertido en un medio tan válido para conocer gente como una discoteca, un bar, un cine o hasta la misma área de trabajo, el peligro está cuando la persona da información personal que comprometa su seguridad o se  enfrenta a la posibilidad de que a la hora de atreverse a conocer a su amante virtual, éste sea totalmente distinto del que conocía mientras chateaban”, aseguró el especialista.

Y es que esto pasa cuando la persona que inició una relación virtual con alguien desconocido, permanece en un mundo alejado de la realidad, dejándose llevar sólo por el aspecto físico o la personalidad recreada del que cree su media naranja, olvidándose de manifestaciones como el placer de una caricia, un beso y el sexo con alguien de carne y hueso, consideró Rodríguez.

Por otra parte, la psicólogo Elena Mogollón precisó que otro aspecto que hace el Internet un escenario peligroso en estos casos, es que a través de esta vía las personas pueden alterar variables como la edad, incluso el sexo, y hasta la ocupación, pues no existen patrones establecidos cuando la meta es impresionar a esa persona que se desea conquistar.

En este marco, la especialista refirió que lo que hay que dejar claro es que cuando se busca pareja a través de la red  afloran sin disfraces las más bellas o perversas intenciones, todo dependerá del perfil de esa persona ideal o media naranja que muchas personas quieren conseguir por esta vía.

EL DAÑO ES EL MISMO
Toda persona que enfrenta un engaño sufre por el ser amado, y comienza un proceso de decepción y de querer buscar explicaciones del por ué hubo esa ruptura en su relación, que llevó a su pareja a la infidelidad.

Cuando este mismo caso es planteado a través del escenario de la red, las personas que incurren en esta falta y traicionan a su pareja, creen que no existe tal engaño porque no lo han consumado a través de un simple contacto físico o un plano más profundo, el sexo, aseguró el psicólogo y sexólogo, Guillermo Rodríguez.

Para este especialista, el Internet se ha convertido en una nueva manera de gestar relaciones amorosas que, si bien pueden no implicar el contacto físico por lo menos inicialmente, no dejan por ello de estar sumamente cargadas de contenido sexual.

Lo que es cierto es  que una infidelidad virtual es tan grave como una consumada, porque según explicó, una persona  establece a través de la red  un lazo afectivo con otra que no es la pareja real, posiblemente por curiosidad o  por carencias afectivas.

“Queda claro que cuando esta situación ocurre en una pareja hay una insatisfacción, de alguno de los esposos o novios, que lo lleva a buscar a ese alguien especial que creen merecer y que no tienen”, resaltó.

A juicio de Rodríguez en estos casos, el Internet puede convertirse en un mundo de fantasía que le hace ver a las personas el mundo real, como algo monótono y aburrido, situación que lo lleva a vivir nuevas experiencias, entre lo real y lo virtual.

Por su parte, la psicólogo Elena Mogollón coincidió con el especialista al afirmar que una infidelidad virtual puede hacer el mismo daño a una persona que una real, pues según explicó, en estos casos están involucrados los afectos y se rompen las lealtades que existen entre una pareja.

“Es muy común que las personas subestimen, en un principio, la relación virtual por considerar que no puede ser realmente una traición, ya que no hay ni siquiera sexo implicado.

Pero a menudo, estas relaciones tienen también el potencial de ser verdaderamente devastadoras para la pareja, igual que si se lo engañara con una relación sexual”.

En el caso de los matrimonios, la doctora aseguró que al enfrentar una situación de esta magnitud, el siguiente paso es la fractura y hasta el fracaso de la relación de pareja, contexto que puede estar sometido a aspectos  como el amor, los hijos y hasta el orgullo propio.

“En toda pareja debe existir la comunicación y generalmente en estos casos, el otro , bien sea el hombre o la mujer, están más cerca de sus amigos virtuales que de su propia pareja”, detalló la especialista.

TRAICIÓN VS PERVERSIÓN
Cuando una persona se atreve a iniciar una relación a través de Internet, con una o más parejas, traicionando a su cónyuge, generalmente presenta  una patología porque hay una adicción que puede llegar a convertirse en una parafilia, aseguró Rodríguez.

Según el galeno, este término se entiende como una “conducta sexual erótica” que no son comprendidas por la mayoría de las personas y muchas son castigadas por  la sociedad como un delito. Desde el punto de vista de la Psiquiatría y del Psicoanálisis las parafilias son consideradas “perversiones”, afirmó.

“Infligir sufrimiento o humillación así mismo o a la pareja, fijaciones con objetos sexuales a la hora del sexo; estas fantasías o estímulos específicos son requisito indispensable para que el individuo parafílico logre excitarse y llegue al orgasmo”, detalló .

En este sentido, el doctor aclaró que la parafilia, es una patología que puede enfrentarse tanto en una infidelidad real como una virtual, claro, en esta última el cibersexo es “una válvula de escape para permitir a las parejas vivir experiencias  que tal vez en el plano real no se atreven, detalló.

LA INFIDELIDAD SE PAGA CARO
Cuando se tiene una relación de pareja estable o un buen  matrimonio, hay que definir qué tan importante es la persona con la cual se comparte la vida amorosa, pues cuando se es  infiel, así sea a través de la red, las personas están expuestas a perder a su media naranja de carne y hueso por una persona que apenas conocen.

Si la pareja tiene hijos, ellos sufren por la ruptura del lazo y unidad familiar, principalmente en el área emocional pues ven separarse a sus padres, situación que se convierte un impacto que puede repercutir en su vida futura, explicó la doctora Mogollón.

REFLEXIONES
Una vez aportada la información de especialistas en la materia, se busca llamar a la reflexión a las personas que hacen uso del Internet, más allá de una herramienta de trabajo como un medio para conocer parejas y ser infieles, pues si bien es cierto que a través de esta vía muchas personas han logrado conseguir el amor ideal, otras han sufrido amargas decepciones e inclusive han perdido la vida.

Y es que hoy en día muchas personas ven el Internet como una vía para  buscar algo mejor para sus vidas, o bien una manera de romper con la monotonía, pero hay que dejar claro que pueden hallar cosas muy gratificantes, pero en otros casos se puede terminar aún con menos.

En el caso de las parejas que afrontan una crisis terminal por esta situación,  los especialistas recomiendan que busquen los mecanismos para revivir la pasión y la convivencia, bien sea en el hogar o en el escenario que estén compartiendo sus vidas, a través de la ayuda profesional si no pueden hacerlo por sí solos, pero siempre arraigados en la realidad antes que en la virtualidad o la fantasía.

Finalmente, los profesionales en el área que participaron en este trabajo como fuentes de información hicieron un llamado a las personas que frecuentan el Internet, a través de redes sociales, para conocer personas o para iniciar infidelidad virtual, a que nunca pierdan el norte, ni brinden información personal a personas desconocidas, pues lo que comenzaría como un juego de seducción puede culminar en un hecho que marque sus vidas. Este debería ser el foco de atención cuando se cruza la línea delgada entre la realidad y la fantasía.