“Si quieren ganar lo mismo, que jueguen cinco sets”, dijo alguna vez Guillermo Vilas en respuesta a las quejas femeninas por la enorme diferencia que hay entre los sueldos de hombres y mujeres en el tenis. Nada cambió desde entonces. Las mujeres siguen jugando a tres sets en los principales torneos del mundo, y sus cuentas bancarias siguen rankeando por detrás del promedio de los hombres. Esta tendencia no sólo se da en el tenis, sino en los deportes en general, según el informe anual de la revista Forbes, entre los 100 deportistas del mundo mejor pagos no hay ni indicios del sexo débil, o al menos débil en este tema en particular.

Calma señoritas, con estos datos no se busca alimentar esta tendencia, sino ponerla en evidencia. Porque los trofeos son muy lindos, y también suelen ser similares para ambos sexos, pero lo que da la verdadera pauta de a quién se respeta más en el mundo del deporte son los sueldos y los premios en efectivo. Y es aquí donde las mujeres quedan completamente relegadas. Ochenta millones de dólares ganó Tiger Woods el año pasado, una cifra similar recibió Michael Schumacher, segundo en la lista. En comparación a los 160 millones de dólares que suman entre ambos, los 18 millones ganaron las hermanas Serena y Venus Williams entre ambas, (número 1 y 2 del top ten femenino) parecen monedas.

La igualdad de términos económicos no se da en ninguna disciplina, pero es en el tenis donde se dan las condiciones más igualitarias, y dentro de los courts, el césped de Wimbledon es uno de los torneos que distribuye sus premios de forma más equitativa. De los 16.8 millones de dólares que reparte el torneo, 8.6 van para los hombres y 7.4 para las mujeres. Al parecer, ni siquiera en el paraíso de la igualdad de derechos en el deporte las damas logran igualar la en la balanza los ingresos masculinos. Una de las excepciones se dio una década atrás, entonces, Steffi Graf aparecía en la 19ª posición del ranking de Forbes.

¿A qué se debe esto? Según Kurt Badenhausen, periodista especializado de Forbes, las ligas femeninas de todo el mundo son menos lucrativas que las masculinas. Según informa, entre la Liga Mayor de béisbol, la NBA (básquet) y la NFL (fútbol americano), generaron ganancias por cerca de 12 mil millones de dólares de los cuales el 60 por ciento fue para los jugadores. Por su parte, las ligas femeninas no anduvieron tan bien que digamos. La liga de básquet femenina la mantiene la masculina, la liga de fútbol está suspendida hasta nuevo aviso.

Hay otra explicación, un tanto más casera que la anterior. Y es que en proporción también son pocas las mujeres que disfrutan de ver deportes, y esto es innegable. Se puede observar en cualquier estadio del país, en los autódromos, e incluso, en casi todos los hogares de todo el país, donde son ellas las que suelen quejarse cuando el marido mira fútbol. Definitivamente, un poco por discriminación y un poco por desinterés, hay montañas de dinero que ellas se están perdiendo o que les están negando. Después de todo, ¿hay algún negocio mejor que ser deportista? Sí, casarse con uno, y si no que le pregunten a Mariana Nannis.

Mayoría de estadounidenses

Con Tiger Woods a la cabeza, los Estados Unidos copan la lista de deportistas multimillonarios. Sólo trece de los cincuenta deportistas mejor pagos del mundo no son nacidos en los Estados Unidos. Entre los representates del resto del mundo, aparece el número dos del ranking, el alemán Michael Schumacher y su hermano Ralph representando al automovilismo. Los futbolistas Ronaldo y Zidane. El golf también hace su aporte con el australiano Greg Norman y el sudafricano Ernie Els. El resto son beisbolistas y basquetbolistas que juegan en los EE.UU.