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Respirar por la boca acarrea muchos males

No se trata solamente de corregir un mal hábito o prevenir alguna afección nasal. Respirar por la boca de manera crónica, independientemente de la causa que la provoca, coloca a los niños en un riesgo de desarrollar patrones faciales y dentarios inadecuados así como a una alimentación inadecuada y, por ende, ser propensos también a problemas estomacales. El doctor Augusto Sato Tsuji, Decano de la Facultad de Estomatología de la Universidad Científica del Sur (UCSUR) , especialista en Ortodoncia, advierte que, la respiración oral trae consigo un efecto en cadena donde se ven afectadas otras funciones como la deglución, fonación, masticación, mímica facial así como la alteración en la posición de los dientes, la forma del rostro y la postura del cuerpo.

?El niño que respira por la boca presenta su musculatura masticatoria flácida, con poca tonicidad y le cuesta masticar los alimentos para reducirlo a un bolo alimenticio antes de deglutirlo. Por ello, simplemente los traga y esto hace que al deglutir deba estirar la cabeza para facilitar el pasaje de los mismos?, señaló el doctor Sato, sobre este importante tema del cual no hay una necesaria difusión a nivel de los padres de familia.

En un niño respirador oral -y no nasal- también se ve comprometida su fisonomía futura, como fue señalado, ya que su rostro está propenso a cambios desfavorables debido a que crece con estímulos musculares distintos a un niño que respira normalmente, por la nariz. ?Entre las características asociadas a un respirador oral está desarrollar un rostro alargado y estrecho, ojos tristes sin brillo, ojeras. El individuo está con la boca abierta casi siempre, tiene la musculatura facial flácida así como una débil musculatura masticatoria?, agrega el decano de la UCSUR. Y para reforzar la importancia de corregir la respiración, el doctor Sato destaca que la postura corporal también se ve afectada, pues estos niños tienden como medida de compensación, inclinar la cabeza hacia un lado, elevar un hombro más que el otro, ambos hombros hacia delante comprimiendo el tórax, y con una musculatura abdominal flácida.

Correcciones inmediatas

Por lo expuesto, el doctor Sato rescata la importancia de restablecer la respiración nasal en los niños. Una forma de detectar a un respirador oral es notar que el menor se cansa con facilidad, ronca por las noches, babea en la almohada, no duerme bien, suele ser inapetente y falto de concentración. Las funciones de deglución, fonación y masticación alteradas pueden corregirse con ayuda de un fonoaudiólogo o un especialista en motricidad oral; para ello, es necesario mejorar primero la función de respiración, ya que es la causa que desencadenó la alteración de las otras funciones y en el que el otorrinolaringólogo o el alergólogo, según sea el caso, cumplen un rol importantísimo. Por otro lado, la alteración en la posición dentaria y el crecimiento inadecuado del rostro pueden ser mejorados con la intervención de un ortodoncista. Con respecto a la postura corporal inadecuada, el fisioterapeuta sería el profesional de elección.

?Lo más importante es detectar esta situación a tiempo sobre todo cuando el niño está creciendo y acudir al profesional indicado para evitar futuros problemas?, señaló el especialista.

Fuente:

UCSUR

@vitalden