Científicos británicos aseguran que la carboplatina podría convertirse en el tratamiento preferido por doctores para combatir el tipo más común de cáncer testicular. El estudio revela que una dósis de esta droga es tan efectiva como dos o tres semanas de radioterapia.

Incluso podría permitir a los cirujanos extirpar sólo la parte afectada del testículo dañado y no el órgano completo, como lo hacen hoy en día. El estudio, financiado por el Concejo de Medicina Investigativa, fue publicado en el Reino Unido por el diario médico “The Lancet”.

El cáncer de testículo es el más común entre hombres de 15 a 35 años. La mayoría de ellos presentan un cuadro temprano de la enfermedad, denominado seminoma. Los pacientes con seminoma en la etapa I presentan un cáncer primario que se limita a los testículos y es curable en más del 95% de los casos.

Efectos secundarios

El tratamiento estándar contra el seminoma es la extirpación quirúrgica y un tratamiento posterior con radiación. El cáncer testicular es curable el 95% de los casos. La radioterapia, aunque tremendamente efectiva para evitar la reincidencia del cáncer, tiene algunos efectos secundarios.

En el corto plazo, existe el peligro de infertilidad temporal e irritación gastrointestinal. A largo plazo los efectos podrían ser más graves, como daño al sistema cardiovascular y una leve posibilidad de desarrollar cánceres primarios en otros órganos del cuerpo.

El reciente estudio comparó los resultados y efectos en cerca de 1.500 pacientes tratados con radioterapia y carboplatina. Dos años después del tratamiento, el 97.9% del grupo tratado con carboplatina estaba libre de todo tipo de cáncer, comparado con el 96.7% de éxito conseguido por el grupo tratado con radioterapia.

Tres meses después de iniciado el tratamiento, los pacientes tratados con la droga estuvieron menos tiempo fuera del trabajo y sufrieron menos letargo que aquellos sometidos a radioterapia.

El profesor Tim Oliver, líder de la investigación, indicó que el estudio “revela, luego de 20 años de incertudumbre, que una dosis de carboplatina es, a corto plazo, más segura que la radiación y mucho menos tóxica. Esto también representa muy buenas noticias para los países de menos recursos, dónde la maquinaria necesaria para realizar la radioterapia es escasa o inexistente”.