El líder supremo de Irán, Alí Jamenei, prohibió a los ciudadanos el uso de redes sociales tales como Facebook y Twitter. Sin embargo, él mantiene una cuenta y escribe en ella sus habituales comentarios.

Los grupos de oposición se muestran descontentos porque la oficina del líder fundamentalista reprime tales contactos, al mismo tiempo que los utiliza. Irán informó hace una semana que ha lanzado una unidad de 'ciberpolicía' para controlar las actividades de los iraníes en Internet.

“Por qué si está prohibido para el ciudadano común y corriente, la oficina del líder supremo puede tener una cuenta”, es la incógnita que se hace el líder de la oposición Mir Huessein Mousavi, en su portal oficial.