Celulares pueden ser carcinógenos, según expertos de la OMS 0

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha disparado la polémica sobre el uso del móvil al incluirlo entre los agentes “posiblemente cancerígenos”. Las emisiones de las antenas, en cambio, están en un grupo con riesgo inferior. Pero, ¿qué significa esta clasificación?

¿Mejor el móvil que las antenas?

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la OMS (IARC, siglas en inglés) hizo público este martes su informe sobre las emisiones electromagnéticas, tanto las que se derivan de una exposición medioambiental a la transmisión de señales de radio, televisión y móviles (las que generan las antenas), como las relacionadas con la exposición personal asociada al uso de teléfonos inalámbricos.

La conclusión es que “no hay evidencias suficientes, por su consistencia o capacidad estadística, para emitir una conclusión sobre la presencia o ausencia de una asociación causal entre la exposición y el cáncer” en el caso de las emisiones de las antenas, resume el informe. Sin embargo, el IARC llama la atención sobre los teléfonos móviles: “La evidencia, sin dejar de seguir buscando, es lo suficientemente fuerte como para justificar […] la clasificación de este agente como 2B”. Y eso significa que “puede haber algunos riesgos y que por ello se debe mantener una estrecha vigilancia sobre los vínculos entre teléfonos móviles y el riesgo de cáncer”.

¿Qué es eso del 2B?

Cuando un agente es nuevo, despierta polémica o es muy utilizado, la IARC realiza un informe sobre él, que en algunos casos concluye con la inclusión de esa sustancia o producto en las categorías que ha establecido esta agencia para definir su riesgo.

La clasificación más alta que puede tener una sustancia es la uno. Que un agente pertenezca a este grupo implica directamente que es “cancerígeno para humanos”, ya que hay una evidencia epidemiológica suficiente. En la lista hay 107 sustancias consideradas como tales. ¿Cuáles son? El tabaco, el humo ambiental, los rayos x, la luz solar, las bebidas alcohólicas…

El siguiente grupo es el 2A, donde el agente es “probablemente cancerígeno en seres humanos”, una conclusión a la que se llega tras observar “una evidencia epidemiológica limitada en humanos y suficiente en animales”. A este grupo corresponden las lámparas solares, los rayos UVA, los productos de la combustión del diésel… Hay 59 agentes en esta lista.

Y tras el 2A llega el 2B, donde acaban de ser incluidos los móviles. En este caso se trata de sustancias o productos “posiblemente [posible, en contraposición al probable del 2A] cancerígenos en seres humanos”. Las evidencias epidemiológicas encontradas son limitadas tanto en humanos como en animales. Hay 266 agentes en este grupo, el segundo más amplio de la clasificación de la agencia, y entre ellos se encuentra el café, la cerámica, la fibra de vidrio, las verduras en salmuera, los polvos de talco de uso perianal, los gases de combustión del automóvil y el cloroformo, entre otros.

El grupo más amplio es el tres, donde se incluyen 508 agentes que se quedan sin clasificar por su riesgo en humanos, ya que las evidencias epidemiológicas son insuficientes en personas y limitadas en animales. La lista es inmensa y en ella está la cafeína, la tenía, las luces fluorescentes, la sacarina, el te, los implantes dentales de esmalte… Ahora, las emisiones de las antenas de radio, televisión y móvil deberían estar en este grupo por las conclusiones a las que se ha llegado en el informe, aunque la IARC no lo ha especificado.

El cuarto grupo es el más seguro. Son los agentes “probablemente no cancerígenos para humanos”. Pero usar el plural es incorrecto, ya que solo hay una sustancia. Es la caprolactama, una molécula clave en la síntesis del nylon, según informa la Wikipedia.

¿Es concluyente la IARC?

El informe de la agencia de la OMS deja bastantes elementos en el aire. La evidencia encontrada es “limitada”, lo que significa que se observado una “asociación” entre la exposición al agente y el cáncer, y que se considera que hay una relación “causal” que la hace “creíble”, pero no se descarta que esta relación sea fruto del azar o de otros factores. Todo ello se seguirá estudiando, dice la agencia, que al final recomienda que sean los propios usuarios los que decidan si asumen el riesgo relacionado con el aumento de gliomas (un tipo de tumor cerebral) que se ha detectado.

¿Basta con hablar un poco por el móvil?

El informe no lo concreta, ya que el grupo de trabajo que lo ha realizado no cuantifica el riesgo. Solo se cita un estudio que muestra un aumento del 40% en el riesgo de sufrir un glioma para los considerados usuarios intensivos (más de 30 minutos al día de media durante 10 años).

En la rueda de prensa de presentación del informe, los responsables aludieron a la conveniencia de usar manos libres, mandar SMS o mantener el móvil a 40 centímetros durante la conversación.

¿La OMS ha hecho nuevos estudios?

No. La IARC recopila los estudios realizados y hace un informe con ellos. En este caso, han sido 31 científicos de 14 países los que se han reunido en Lyon durante la última semana de mayo para evaluar los potenciales riesgos cancerígenos de la exposición a frecuencias electromagnéticas. Lo que ayer se difundió son las conclusiones de este análisis. El informe será publicado el próximo 1 de julio.

¿Por qué se ha analizado el móvil?

“Durante los últimos años ha estado creciendo la preocupación sobre la posibilidad de efectos adversos para la salud derivados de la exposición a las frecuencias electromagnéticas, como las que producen los terminales celulares”, dice la IARC. Puesto que esta agencia estima que hay 5.000 millones de líneas de móvil en el mundo, el alcance de la preocupación se explica por sí solo.

¿Cómo está la situación en España?

En España la alarma se ha centrado más en las antenas que en los móviles. Para ellas, la legislación ha establecido un límite a las emisiones que está dentro del rango recomendado por la OMS y la Unión Europea. Se hacen mediciones periódicas de las estaciones base para confirmar que se ajustan a la legalidad.

Entre los fabricantes de móviles, solo Nokia ha hablado para decir que sus terminales respetan los límites y las normativas establecidas. También ha recordado que la IARC no ha incluido los móviles ni entre los agentes con probada relación con el cáncer ni entre los que probablemente aumenten el riesgo.