Todos se han puesto a hablar del MacWorld que se celebra estos días en San Francisco, y las novedades que allí podría desvelar Steve Jobs, presidente de Apple. Sería mucho pedir que realmente sacase algo novedoso después de un año en el que la empresa de la manzana revolucionase el mercado de la telefonía móvil con el tan esperado iPhone, o de la renovación de su invento más vendido, el iPod, con la nueva generación del modelo Nano y la creación del iTouch.

Sin embargo, esta mañana no he podido evitar sonreír al ver el último portátil que anunció ayer Jobs, el MacBook Air, el más delgado del mundo con apenas 2 centímetros de grosor. Ayer parodiaba Buenafuente este modelo ultraplano de Mac con una impresión en cartulina de un ordenador de Apple, y la verdad, a excepción de poder rasgarlo por la mitad y tirarlo si no te funciona, no exageraba demasiado.

MacBook Air - detalle perfil

El nuevo MacBook Air tiene un grosor máximo de 1,94 centímetros, inferior al más fino de los ordenadores de la competencia, y una pantalla de 13,3 pulgadas con una cámara iSigth integrada. El teclado, retroiluminado y de tamaño estándar, tiene también un amplio trackpad con funciones de sensor de gesto multitáctil. En concreto, permite pinchar, girar y arrastrar, las pijadas que le encantan a Apple para hacer más atractivos sus productos, y en este caso bastante útil, sobre todo para los que no podemos vivir sin un segundo botón en el ratón. En cuanto al peso, dicen que no pasa los 1,4 kilos. No lo he pesado, pero es francamente ligero.

A pesar de sus dimensiones, guarda en el interior de su carcasa de aluminio un procesador Intel Core 2 Duo a 1,6 GHz, (ampliable a 1,8 GHz) con 4 MB de caché, 2 GB de memoria RAM y un disco duro de 80 GB que ocupa 1,89 pulgadas. El secreto de que éste último sea tan pequeño es que usa el mismo tipo de memoria que el iPod, ampliable además con 64 GB de memoria flash.

Lo que no tiene es, en mi opinión, lo que a veces no hace falta. En primer lugar, impacta la ausencia de cualquier ranura para el DVD. Ofrecen la posibilidad de enganchar un lector de DVD externo en el USB 2.0, exclusivo para este MacBook. Una forma algo totalitarista de fidelizar a sus consumidores, pero sólo si se quieren hacer con uno de ellos, algo que no veo muy útil.

Los puertos externos se resumen en tres: una salida de audio, un puerto USB 2.0 (donde pueden multiplicarse hasta 128 más, según la compañía), y una salida de video micro-DVI. Bien es cierto que se echa en falta algún que otro puerto USB o de red, pero la apuesta wireless de este equipo, con Bluetooth 2.1 y Wi-Fi 802.11n, puede suplir estas carencias.

El diseño, como muchos de los productos de Apple, es también uno de sus puntos fuertes. El acabado pulido de su carcasa de aluminio da sensación de robustez, pero al mismo tiempo es cómodo de llevar por sus líneas suaves y sencillas.

Las únicas pegas que yo le veo son su precio (1.649 euros) y que es un paquete cerrado. Es decir, la batería no es extraíble, lo que en caso de avería se debe mandar a Apple con todos los costes extras e inconvenientes, y pasa lo mismo con todo lo demás (ampliaciones de memoria o de espacio) que también se tienen que hacer desde allí.

Conclusión: es un gran equipo llevado sólo como Apple sabe hacerlo a la mínima expresión, y que llegará a España en un par de semanas.

tomado de

expasion.com