París.-  Es el último truco, a la moda "porno-chic", para excitar no sólo la curiosidad del lector. Por primera vez en Francia, una revista ha salido a la venta con la oferta de un consolador.

Se trata del bimensual femenino "Jalouse", que desea de esta novedosa manera «buenas vibraciones» a sus lectoras. Pero muchas han quedado desconsoladas: el éxito comercial del lanzamiento ha agotado el aparato erótico en muchos quioscos.
El número titulado "Good Vibrations 2006" se presenta en dos versiones: la normal, al precio de tres euros, y la especial que, por un euro más, ofrece el brillante objeto de deseo, un cilindro metalizado que admite pilas alcalinas. «Sólo 50.000 ejemplares, la mitad de nuestra tirada, son repartidos con este "sex toy" con la finalidad de dar opción a las lectoras, pero también para que los distribuidores puedan usar su derecho de reserva y negarse a proponerlo», explica Olivier Jungers, director general de la empresa editora.

A petición de la Unión Nacional de Distribuidores de Prensa, la revista con tentación se comercializa envuelta en una bolsa de plástico opaco en el que un sello alerta de que su venta está prohibida a los menores de 18 años. A pesar de esta precaución, la publicación especializada en temas de salud "Santé Magazine" ha dimitido de un comité profesional por considerar que los juguetes sexuales no se ajustan «a la vocación de la prensa y se alejan de ella abusivamente». En el sumario de la revista, la redacción de "Jalouse" ("celosa", en francés) invita a sus lectoras a «compartir lo que la hace y la hará vibrar en 2006»: las colecciones de prêt-à.porter primavera-verano, 16 personalidades que «tiemblan de deseo» y el «top-seven de los chicos más vibrantes del momento», como Samuel Benchetrit, Thomas Dutronc o Cyril Montana.

Propiedad en exclusiva de la familia Jalou, el bimensual se define como «impertinente, provocador y vanguardista» y se dirige a mujeres de 18 a 30 años, «con cierto poder adquisitivo y glotonas de la vida».

«Los "sex toys" están de actualidad y no podemos ignorar las tendencias en boga», alega Olivier Jungers. La firma de moda Rykiel sacó hace un par de años los consoladores de los sórdidos "sex-shop" de Pigalle para venderlos en su tienda de Saint Germain des Prés reciclados en juguetes sexuales de diseño.
Los vibradores se pueden encontrar hoy en la sección de lencería de las Galeries Lafayette y hasta en los catálogos de las grandes empresas de venta por correo.

Fuente: Colpisa