(Los habitantes de Okinawa están acostumbrados a trabajar hasta edades muy avanzadas, y a cosechar sus propios alimentos)

Ogimi, al oeste de Japón, posee la mayor concentración de habitantes mayores de cien años de todo el mundo. Alimentación y estabilidad emocional destacan entre sus hábitos.

De acuerdo con cifras emitidas en 2006 por el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón, uno de cada 35 residentes de Ogimi sobrepasa los cien años de edad. Esto convierte a la isla en la región del planeta con más alta concentración de habitantes centenarios. ¿Cuál es el secreto? Investigaciones biológicas, médicas, sociales, antropológicas y periodísticas han intentado revelarlo.

 

Un reportaje publicado en el periódico español El País describe los principales hábitos que caracterizan a las personas más longevas del mundo. Por su parte, el geriatra y cardiólogo japonés Makoto Suzuki, junto a los gemelos estadounidenses Bradley y Craig Willcox, internista y antropólogo, respectivamente, publicó un estudio acerca de la longevidad saludable que alcanzan los habitantes de Okinawa, prefectura japonesa en que está inserta la isla de Ogimi.

Titulado The Okinawa Program : How the World's Longest-Lived People Achieve Everlasting Health–And How You Can Too (El estilo de Okinawa: Cómo la gente más longeva del mundo logra una salud duradera), el documento ha sido retomado en numerosas publicaciones de salud. Entre ellas, el diario estadounidense The Boston Globe.

Si bien la genética parece estar vinculada a la longevidad de los habitantes de Okinawa, los investigadores han establecido que no debe influir más allá de un 30 por ciento. La experiencia muestra que los nacidos en Ogimi que abandonan la isla tienen una expectativa de vida hasta 17 años menor que la de aquellos que se quedan.

Tal es el caso de un grupo de trabajadores que fue enviado a Brasil en la década de 1930. Entre otras costumbres, ellos adquirieron la de ingerir gran cantidad de carne de res.

 Así, los hábitos que poseen las personas más adultas de Okinawa dan la impresión de ser útiles para todas las personas, sin importar su lugar de origen ni de residencia… ¡Conócelos!

Alimentación.

Se consumen pocos productos de origen animal. Se prefieren las frutas, como la papaya, las hierbas, como la albahaca, las algas y las hortalizas: zanahorias, repollo, cebollas, pimientos verdes y lechuga. También se incluyen con moderación pastas, arroz, maíz y pescado, especialmente salmón y atún, que son ricos en ácidos grasos y omega 3. Las carnes rojas y los huevos se consumen muy pocas veces a la semana.

En cuanto a bebidas, se ingiere agua simple en abundancia, entre ocho y doce vasos cada día. También se acostumbra el té verde o negro; ambos son ricos en antioxidantes. Se evitan la leche y el azúcar. En cuanto a sus especias, la cúrcuma es una de sus predilectas. La emplean tanto para aderezar comidas como para beber.

Hábitos en la mesa.

La moderación parece ser una de las claves de la longevidad de quienes habitan en Okinawa. Está ampliamente difundido el aforismo inspirado en el confucianismo hara hachi bu, que expresa: "come hasta que estés lleno al 80 por ciento". Para lograrlo, están acostumbrados a alimentarse lentamente, pues las señales de saciedad tardan hasta 20 minutos en llegar al cerebro una vez que se le ha alcanzado en el estómago.

Investigaciones del Instituto Nacional de Gerontología estadounidense han confirmado que limitar la ingesta de calorías aporta un aumento de la esperanza de vida en todas las especies estudiadas, desde la mosca de la fruta hasta los primates.

Estilo de vida.

La mayoría de los alimentos que se ingieren son cosechados personalmente por sus consumidores. Para ello se tienen huertos familiares y comunitarios en las inmediaciones de las casas. Este tipo de actividades, además de la pesca y las estrictamente laborales mantienen a las personas ocupadas, incluso en edades muy avanzadas (90 años y más).

Los habitantes de Ogimi emplean como principal medio de transporte la bicicleta, pues su ligereza les es muy conveniente para sortear los estrechos caminos de la isla. Entre sus actividades recreativas destacan los bailes tradicionales, la jardinería, pescar y las artes marciales.

Entorno social.

En Ogimi se mantiene una red de fuertes lazos familiares. En la comunidad, se cuidan unos a otros tanto en el aspecto emocional, como en el financiero y social. De acuerdo con la investigación de Suzuki y los hermanos Willcox, "La gente de Okinawa forma una comunidad muy unida en la que es importante el yuimaru, que en japonés significa círculo de relaciones".

Los ancianos disfrutan de gran respeto. Al llegar a los 60 años se celebra el kanreki, o comienzo de la edad mayor feliz; el toukachi, a los 88, y el kajimaya, la mayor fiesta de todas, al alcanzar los 97; en ella los ancianos visten de rojo, como símbolo de regreso a la juventud, y portan un molinete de papel o kajimayaa en un desfile a través del pueblo. A lo largo de él, la gente se les acerca para estrechar sus manos, pues se piens que de esa manera se compartirá su salud y longevidad.

Esfera cultural.

Los ancianos japoneses afrontan la vejez con la complacencia y el disfrute que el confucianismo y el budismo aporta a sus vidas. Se medita habitualmente, algo que ayuda a relajarse; se cultivan el optimismo y el sentido del humor. También se guarda un vínculo con la naturaleza, que viene de los principios de la filosofía sintoísta.

Por su parte, el confucianismo da gran importancia a los ritos como forma de conservar el pasado mítico legado, como símbolo de jerarquía y poder, como método de autodisciplina y dominio de uno mismo, y como garantía de que la sociedad y el Estado funcionarán correctamente.