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Las vacas con nombre producen más leche

Un equipo de científicos de la Universidad de Newcastle ha demostrado que poner nombre a cada vaca de un rebaño aumenta la producción de leche sin ningún coste adicional. Los resultados de este estudio revelan cómo una interacción positiva entre los seres humanos y el ganado repercute no sólo en la productividad de las reses, sino también en su comportamiento y bienestar. Según los investigadores, la concepción de estos rumiantes como seres inteligentes y capaces de experimentar emociones beneficia de forma recíproca tanto a los productores como a los propios animales.

equipo de científicos de la Universidad de Newcastle ha demostrado que dar a las vacas un nombre puede llegar a aumentar su producción de leche en más de 258 litros anuales. Lo que supone un notable incremento de beneficios sin ningún coste adicional.

El estudio, publicado por la revista académica Anthrozoös y desarrollado a partir de las opiniones de 516 productores de leche británicos, analiza la forma en que los seres humanos se relacionan con estos animales.

Sus resultados confirman una diferencia notable entre la cantidad de leche obtenida en granjas donde cada vaca es llamada por su nombre y la registrada en otras donde las reses son tratadas en grupo.

La investigación, dada a conocer por la School of Agriculture, Food and Rural Development de la Universidad de Newcastle a través de un comunicado, subraya la importancia de las interacciones humano-animales vinculadas al proceso de domesticación.

Relaciones entre humanos y animales

En los últimos años, las interacciones entre humanos y animales se han visto condicionadas por nuevos procedimientos de producción que pueden disminuir la calidad de sus relaciones. Las granjas, cada vez más grandes y tecnificadas, reducen los contactos entre el personal y los animales, sustituyendo la participación humana por sistemas mecánicos y dando lugar a experiencias menos favorables para el ganado.

Diversos estudios han demostrado las correlaciones negativas entre el miedo hacia los humanos y la productividad de los animales. Lo que puede convertirse en una fuente de estrés que empeore el bienestar del animal, aumente su susceptibilidad y finalmente de lugar a una disminución de su rendimiento.

Un trato humanizado

Según explica la doctora Catherine Douglas, autora del estudio junto con el doctor Peter Rowlinson, el comportamiento de las vacas es muy similar al de los humanos, sintiéndose más felices y relajadas si se les proporciona una atención personalizada.

Su estudio, dado a conocer en distintos medios de comunicación británicos como The Guardian, aporta pruebas de cómo un trato más humanizado influye en la productividad, el comportamiento y el bienestar de los animales.

Para Dennis Gibb, co-propietario junto con su hermano de una granja a las afueras de Newcastle, resulta fundamental tratar a cada vaca como a un individuo. Según su punto de vista, las vacas deben ser consideradas como parte de la familia y no únicamente como una fuente de ingresos.

Principales resultados

La mayoría de los ganaderos encuestados comparte esta opinión. Un 66% de ellos aseguró conocer a todas las vacas de su rebaño. Mientras que para un 48% el contacto humano resultaba imprescindible para procurar consolidar un temperamento más dócil entre sus reses a la hora de ser ordeñadas.

Además, el 46% de ellos comprobó que llamando a cada vaca con un nombre propio se conseguía aumentar el rendimiento de estos bovinos en varias decenas de litros de leche anuales.

Las respuestas obtenidas confirman que la mayoría de los ganaderos británicos concibe a sus vacas como seres inteligentes capaces de experimentar emociones. Una consideración que beneficia tanto a los productores como a los propios animales.

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