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¿Se acabaron los días del MP3?

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El formato musical más usado hoy lleva apenas 15 años en activo, pero ya tiene sucesor: un producto que promete incluir valor añadido a cada canción.

La industria de la música sigue buscando fórmulas para evitar la piratería. El último paso se llama Music DNA y es un sistema que permite que los archivos estén siempre acompañados de imágenes relacionados con el tema musical y de la letra, siempre y cuando la canción sea siempre original. Con estos datos útiles adicionales incorporados en cada canción, la industria musical lucharía contra la piratería ofreciendo más contenidos.

 

Solo han pasado quince años desde la primera vez que un usuario guardaba en su ordenador un archivo musical en un formato cuya extensión era mp3. Estos tres caracteres mundialmente conocidos, y que han servido también para denominar los dispositivos que permiten reproducir los ficheros de este formato, revolucionaron la forma de escuchar música, al permitir el paso de lo analógico a lo digital y desbancar definitivamente a las cintas de casete de la posición que mantenían desde los ochenta. Los aparatosos walkman y radios para el coche con reproductor de cintas ya empezaban a sustituirse por los reproductores de cedé, pero estos pronto empezaron a adaptarse y reproducir también nuevos ficheros que ofrecían una mejor calidad de sonido y eran menos vulnerables.

Pero nada era un jardín de rosas. Internet ha sido uno de los mejores aliados del formato MP3 y su nombre ha estado ligado desde la popularización de la Red a la copia de archivos y, por lo tanto, a la grave crisis que vive en la actualidad la industria musical. Es evidente que la era digital avanza mucho más rápido que la analógica; los vinilos fueron imprescindibles durante varias décadas y en cambio el MP3 no lleva en activo ni veinte años. Pero las necesidades de la demanda y las nuevas tecnologías obligan a la industria a modernizarse, a buscar alternativas aunque no se encuentre en su mejor momento.

Y el futuro acaba de salir a la luz. La crisis menguó la participación en la última edición del Midem, el encuentro internacional del sector celebrado el pasado enero en Francia; pero fue allí donde se conoció el nuevo formato que viene con la intención de desbancar al MP3. Se llama Music DNA y cuenta con el respaldo de Karlheinz Brandenburg, aquel mismo usuario que archivó el primer MP3 en su ordenador.

¿Y cuál es la clave? Como su nombre indica (DNA son las claves de ADN en inglés), el nuevo formato ofrece un valor añadido a cada canción y permite guardar en él hasta 32 gigabytes de archivos. «La intención es enriquecer la experiencia, integrando letras de canciones, información de artistas, noticias y hasta juegos», explica Dagfinn Bach, uno de sus desarrolladores. La compañía noruega Bach Technology pretende ganarle la batalla a la piratería enriqueciendo el producto.

Los archivos se pueden grabar, pero las copias pierden toda la información adicional. Y aún hay más: si el reproductor en el que se escuchan las canciones guardadas en este nuevo estuche tiene conexión a Internet, el sistema llevará al usuario hacia portales y blogs relacionados con el artista y actualizará la información que contiene en tiempo real.

Otra de las ventajas del Music DNA es que, a priori, no obligará a los usuarios a jubilar los dispositivos electrónicos que usan en la actualidad para escuchar música, pues utiliza el estándar MPEG-7 que puede ser descargado y leído por los reproductores actuales. Eso sí, teniendo en cuenta las tendencias tecnológicas, está claro que pronto surgirán nuevos dispositivos específicos para el Music DNA.

Pero también hay puntos negativos. El primero es económico: el incremento en la capacidad de los ficheros hace que el nuevo formato sea mucho más costoso; y, en segundo lugar, parece que no tiene aún el visto bueno de las discográficas, que dudan de que la iniciativa triunfe y, sobre todo, logre ganar la batalla a la piratería. De momento, habrá que esperar a su gran lanzamiento, previsto para el verano.