Como el hipismo ha evolucionado gracias a la digitalización

Como el hipismo ha evolucionado gracias a la digitalización
Fuente: Unsplash

Como uno de los entretenimientos más tradicionales de Latinoamérica el hipismo ha presentado apenas cambios desde su época dorada en el siglo XX. Sin embargo, esta disciplina también se une a la digitalización trascendiendo de las pistas a las pantallas a través del casino online y el Big Data gracias a las carreras virtuales.

Una pasión que galopa

Los mejores juegos de casino online de Colombia y Venezuela se han caracterizado por la continua innovación de sus temáticas y propuestas, haciendo uso del gran bagaje histórico y cultural que caracterizan a estos países hermanos. Aunado a ello, la diversidad de medios de pago, bonificaciones y la posibilidad de jugarlos desde cualquier celular conectado a internet ha popularizado su presencia al tener los jugadores opciones con las que puedan identificarse.

Entre las aficiones más populares tenemos las carreras de caballos. Esta pasión debe su origen a la influencia española quienes llegaron a América importando sus mayores costumbres como lo fueron las artes, la ganadería, y los juegos de azar. La abundancia de sabanas y llanos particularmente en Venezuela, favoreció enormemente el desarrollo agrario de la época, siendo los caballos una posesión en extremo valiosa para ayudar tanto al comerciante, al granjero, y al soldado a recorrer estos vastos territorios. Este sentimiento hacia los equinos se arraigó aún más durante los procesos de independencia al ser el pilar de ambos bandos para ganar las batallas que cambiaron la historia de un continente.

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Con la paz consolidada se empezaron a popularizar las carreras de caballos, con la aparición de los hipódromos en las diversas ciudades del país. Fue durante los años 50 durante el gobierno de Marcos Pérez Jiménez que se iniciaron los trabajo para construir el hipódromo más importante de Latinoamérica, el Hipódromo Nacional de la Rinconada en Caracas. La obra, dirigida por el arquitecto estadounidense Arthur Froehlich autor de pistas tan emblemáticas como Aqueduct y Belmont en Nueva York combinó magníficamente la estética y funcionalidad arquitectónica de mediados del siglo XX para hacer una auténtica joya que deleitaría a los más de 10 000 fanáticos, criadores y corredores cada fin de semana para presenciar y competir en cada carrera. Por más de 50 años esta fue la norma entre los asiduos visitantes, hasta la llegada de las carreras virtuales.

Utilizando tecnologías como el Big Data se hizo posible recabar todos los datos de los caballos como la tan preciada línea genética o pedigrí, su desempeño en pista así como las condiciones de estas y el efecto del clima en sus rendimientos, para luego replicarlos en modelos animados con gran realismo que continuamente son actualizados. Con base en estas estadísticas, así como por el uso de generadores numéricos aleatorios –los mismos utilizados en tragamonedas virtuales– cada carrera es única e irrepetible, lo que añade más emoción a los jugadores, quienes ahora pueden ver correr a sus ejemplares favoritos cuando lo deseen.

Con el pasar de las épocas y las tecnologías la afición por los caballos sigue encontrando espacios físicos y virtuales en donde sus devotos seguidores puedan perpetuar el noble arte de la hípica, una de las mayores comuniones entre hombre y animal.

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