Empecemos:

¿Qué pasaría si cayeras desde un avión sin paracaídas?

¡Cuando descubres que estás cayendo por el aire sin paracaídas, sin duda sabes que éste va a ser un mal día! Pero por un momento vamos a imaginar que así es, que te habías caído de un avión y que te hallabas en esta situación.

Ante todo, tienes que pensar con rapidez. Si te precipitas desde 3.600 m de altitud, sólo dispones de 60 segundos antes de impactar contra el suelo. En caída libre, desciendes a 200 km/h si tienes los brazos y las piernas extendidos, y a tal velocidad tardas un minuto en cubrir los 3.600 m.

Lo primero que debes hacer es buscar una masa de agua. Sumergirte en el agua no resultará una experiencia agradable a 200 km/h, pero por lo menos, si es lo bastante profunda (alrededor de 3,6 m), conseguirás sobrevivir. Así pues, dirígete hacia el agua (te resultará muy útil haber practicado skydiving con anterioridad y saber qué movimientos debes realizar para cambiar de dirección en pleno vuelo) y zambúllete en ella. Si no sabes cuál es su profundidad, procura entrar con los pies por delante.
Si no hay agua en los alrededores, tendrás que probar otra cosa. En la Segunda Guerra Mundial, un soldado sobrevivió a un salto sin paracaídas desde 5,400 m. Su caída se vio amortiguada por las ramas de un pino y luego fue a parar sobre una gruesa capa de nieve. Por consiguiente, podrías buscar algunos árboles y confiar en la suerte.

 

 

A falta de agua y de árboles, por ejemplo, estás cayendo en una zona urbana y no logras distinguir ninguna piscina en alguna azotea—, la siguiente alternativa es buscar algo grande con la esperanza de que amortiguará la caída. Aterrizar en una caravana o en el remolque de un camión es una posibilidad. Estas estructuras no son extremadamente fuertes y cuando las golpeas se rompen y absorben una parte de la energía de la caída. Si existirá o no la suficiente energía es una incógnita. Sólo hay una forma de saberlo, ¡pero no te recomendamos que lo intentes!

 

¿Que pasaria si alguien disparara un arma de fuego a bordo de un avion?

Son innumerables las escenas cinematográficas en las que unos terroristas o piratas aéreos secuestran un avión y abren fuego a bordo. Incluso hay una película, Air Force One, en la que el presidente dispara un revólver y los terroristas también disparan. ¿Es posible? ¿No estallaría la aeronave o se despresurizaría tan pronto como la bala impactara en su casco?

 

 

Cuando alguien dispara un arma de fuego en un avión, pueden ocurrir cuatro cosas:

•La bala sólo atraviesa la cubierta de aluminio del avión y deja un pequeño orificio de salida.
•La bala impacta en una ventana y rompe la luna.
•La bala impacta en el cableado eléctrico empotrado en las paredes o en el suelo.
•La bala impacta en un tanque de combustible.

Si la bala se limita a perforar el casco de la aeronave, el problema es de escasa importancia. La cabina está presurizada y el orificio origina una pequeña fuga, pero el sistema de presurización la compensa. Una o incluso varias perforaciones de este tipo no tienen el menor efecto.

Por otro lado, si la bala impacta en una ventana, plantea un problema. Al romperse la ventana, el avión se despresuriza en cuestión de pocos segundos. Dado que todo el aire de la cabina de pilotaje se escapa a través del orificio, la poderosa corriente de fuga arrastra una infinidad de objetos en esa dirección. Si hay un pasajero sentado junto a la ventana y no va sujeto por el cinturón de seguridad, es posible que lo succione. ¡Otra buena razón por la que conviene llevarlo siempre ajustado!

Entretanto, la pérdida de presurización en la cabina plantea un problema para todos cuantos se hallan a bordo. Una aeronave comercial que vuela a 9.000 ni se desplaza a una altitud superior a la de la cima del Monte Everest, donde el aire es tan ligero que sin el debido aporte complementario de oxígeno, cualquier persona pierde el sentido de la coherencia y la realidad en apenas un minuto. De ahí que se disparen las mascarillas de oxígeno del panel situado en el techo del avión. Si estás en esta situación, póntela de inmediato mientras conservas la facultad de razonar; es muy importante.

Si la bala impacta en el cableado eléctrico, o peor, en el panel de instrumentos de la cabina de pilotaje, puede ocasionar un problema leve (el circuito de audio, TV o vídeo deja de funcionar) o mucho más grave. El daño dependerá de dónde se ha producido el impacto y de su importancia.

 

 

Por último, está la cuestión de los tanques de combustible. Los aviones comerciales almacenan miles de litros de carburante en las alas, aunque numerosos aparatos también disponen de depósitos en el fuselaje, como por ejemplo, los 747. Si una bala perfora un tanque, provoca una fuga y una posibilidad potencial de explosión.
¡Como habrás observado a tenor de lo que te he contado, en general, no es nada recomendable hacer uso de armas de fuego en los aviones! Sea como fuere, si no tienes otro remedio que hacerlo, procura no apuntar a algo esencial para su funcionamiento.

 

 

¿Qué pasaría si un avión estuviera aterrizando en el aeropuerto donde ocurre un terrible terremoto?

Un terremoto es uno de los fenómenos más aterradores que la naturaleza nos puede deparar. En general, solemos pensar que la tierra que pisamos es sólida como una roca y completamente estable, pero lo cierto es que un terremoto puede desmentir esta apreciación en un solo instante, y a menudo con una extrema violencia. Veamos cómo se originan los terremotos para comprender qué podría ocurrir cuando el avión aterrizara.

Un terremoto es una vibración que se desplaza a través de la corteza terrestre. Técnicamente, un gran camión con remolque que pasa zumbando por la calle está ocasionando un miniterremoto; en efecto, tu casa tiembla tanto que en ocasiones da la sensación de que esté a punto de desplomarse. Pero a decir verdad, tendemos a pensar en los terremotos como sucesos que afectan a un área relativamente grande, como por ejemplo una ciudad. Aunque pueden estar provocados por un sinfín de causas (erupciones volcánicas, explosiones subterráneas, etc.), la mayoría de los terremotos que se producen de forma natural tienen su origen en los movimientos de las placas terrestres. El estudio de este tipo de movimiento de placas se llama «tectónica de placas».

 

 

Los científicos han propuesto la idea de la tectónica de placas para explicar diversos fenómenos peculiares que se producen en nuestro planeta, tales como el aparente movimiento de los continentes a lo largo del tiempo, la acumulación de la actividad volcánica en ciertas áreas geográficas y la presencia de enormes fallas en el fondo del océano. Según la teoría básica, la capa superficial de la Tierra o litosfera consta de muchas placas que se deslizan sobre la capa lubrificada de la atenosfera, y allí donde se encuentran, aparecen las fallas, es decir, fracturas de la corteza terrestre en las que los bloques de roca se desplazan, a cada lado, en direcciones diferentes.

Los terremotos son mucho más comunes a lo largo de las líneas de falla que en el resto del planeta. Una de las fallas más conocidas es la de San Andrés, en California, que establece el límite entre la placa oceánica del Pacífico y la placa continental americana, extendiéndose a lo largo de 1.050 km. San Francisco, junto con su nuevo aeropuerto internacional, está situada muy cerca de esta falla.

Cuando se produce una fractura o movimiento repentino en la corteza terrestre, la energía irradia en forma de ondas sísmicas, al igual que la energía de una perturbación en una masa de agua lo hace en forma de olas. Las ondas superficiales, que constituyen un tipo de ondas sísmicas, actúan de un modo similar a las olas en una masa de agua: desplazan la superficie de la Tierra arriba y abajo, provocando innumerables daños.

En algunas zonas, los graves daños producidos por los terremotos son el resultado de la licuación del suelo. En efecto, cuando se dan las condiciones apropiadas, la violenta sacudida sísmica hace que los sedimentos poco compactos y la tierra se comporten como un líquido. Cuando se construye un edificio o una casa en este tipo de sedimentos, la licuación puede propiciar el desmoronamiento de la estructura. Durante el terremoto de Loma Pileta, la pista de aterrizaje principal del Aeropuerto Internacional de Oakland sufrió graves desperfectos a causa de la licuación. Incluso se hallaron grietas de 90 cm de anchura.

Para contribuir a la lucha contra los terremotos, el nuevo Aeropuerto Internacional de San Francisco ha recurrido a tecnologías de construcción muy sofisticadas, una de las cuales consiste en unos gigantescos cojinetes.
En los aeropuertos situados en áreas propensas a los terremotos hay que tomar en consideración diversas cuestiones de seguridad:

•La integridad de los edificios y terminales
•La integridad de la torre de control
•La integridad de las pistas de aterrizaje
Los 267 pilares que soportan el peso del aeropuerto disponen cada uno de ellos de un cojinete de acero de 1,5 al de diámetro. La bola descansa en una base cóncava que conecta con el suelo. En caso de producirse un terremoto, el terreno se puede desplazar 50 cm en cualquier dirección. Los pilares que descansan sobre las bolas de los cojinetes se mueven algo menos, ya que ruedan en su base, lo cual contribuye a aislar el edificio del movimiento del suelo. Al término del terremoto, la gravedad tira de nuevo de los pilares hacia el centro de su base. Esto protege de una forma muy eficaz a los pasajeros que están esperando para embarcar, pero ¿qué sucede con quienes están aterrizando?

Como ya hemos mencionado anteriormente, las pistas de aterrizaje pueden sufrir daños considerables debido a la licuación, de manera que una aeronave que aterrice inmediatamente después de un terremoto podría encontrarse con una pista en la que resultara complicado maniobrar. Si los controladores aéreos sienten el terremoto y pueden comunicarse por radio con el piloto, el avión podría desviarse y evitar el aterrizaje. Pero si se está produciendo el aterrizaje coincidiendo con la primera sacudida del terremoto, el problema no será excesivamente preocupante. El tren de aterrizaje del avión está diseñado para soportar las grandes sacudidas de los aterrizajes de emergencia y la maniobra resultará relativamente cómoda.

 

 

¿Qué pasaría si quisieras visitar los siete continentes en un solo día?

¿Es posible? Ante todo, deberías reflexionar un poco sobre algunas cosas. ¿Adónde vas? ¿Cuál es el lugar de partida? ¿Qué significa «en un solo día»? ¿Un período de veinticuatro horas? ¿O prefieres darle un sentido más amplio y prestar atención a la fecha en lugar del simple paso del tiempo? Y por último, aunque no por ello menos importante, ¿qué medio de transporte deberías emplear? (Aclaro que usaré de ejemplo al Concorde)

El itinerario de viaje incluiría visitas a cada uno de los continentes siguientes:

•África
•Antártida
•Asia
•Australia
•Europa
•América del Norte
•América del Sur
Cubrirías una increíble distancia, de ahí que a primera vista la empresa parezca imposible. Pero en realidad, existen dos formas de hacerlo: utilizando un medio de transporte extremadamente rápido, como el jubilado Concorde, o reinterpretar y matizar el significado de «en un solo día». Antes de referimos al Concorde, analizaremos una cuestión muy interesante, pero debemos recordar que en mayo de 2003 y después de 27 años de historia el Concorde dejaba de volar. Coincidiendo con el centenario del vuelo inaugural de los hermanos Wright.

 

 

Al mediodía, el sol se halla en el punto más alto del cielo, cruzando el meridiano, en todo el planeta. De existir un solo horario en todo el mundo, esto sería imposible, ya que la Tierra gira 15° cada hora. Ésta es la razón por la que el globo terráqueo está dividido en zonas horarias. La idea que subyace detrás de las múltiples zonas horarias es la de dividir el mundo en veinticuatro segmentos de 15° y ajustar los relojes a tenor del horario de dicha zona. Todas las personas de una zona determinada sincronizan sus relojes de la misma forma y cada zona lleva una hora de diferencia en relación con la siguiente o la anterior. Si prestas atención a las zonas horarias, puedes utilizarlas en tu provecho a la hora de planificar el viaje. Te resultará muy útil interpretar «en un solo día» corno la fecha del viaje y no simplemente como un período de veinticuatro horas.

Si usas las zonas horarias, puedes partir de cualquier punto en el este y desplazarte hacia el oeste. De este modo, a medida que avance el viaje, ganarás horas adicionales a causa del cambio horario.

Si el tiempo no representara ningún problema, podrías elegir entre hacer el viaje en barco, en avión o utilizar una combinación de los dos. Sin embargo, dado que los aviones son ineludiblemente más veloces, es este medio el que deberías usar. Un Boeing 747 se desplaza a una velocidad de 901 km/h (Mach 0,84), mientras que el Concorde lo hace (vale… lo hacía) a 2.172 km/h (Mach 2), es decir, dos veces y media más deprisa.

El coste de un vuelo en Concorde desde Londres hasta Nueva York costaba aproximadamente 5.100 dólares ida o vuelta. Si bien es cierto que contratar un Concorde para tu viaje probablemente costaría varios millones de dólares, para ceñirnos a esta pregunta imaginaremos que tienes el dinero.

Como ya hemos dicho, desplazarnos de este a oeste nos proporcionará más tiempo para realizar el viaje. Vas a salir de la Antártida, volarás hasta el continente australiano y luego hasta Asia. Desde allí continuarás, por este orden, hacia Europa, África y América del Sur, finalizando el trayecto en América del Norte. De país en país, el recorrido sería el siguiente:

•De McMurdo Station (Antártida) a Christchurch (Nueva Zelanda)
•De Christchurch (Nueva Zelanda) hasta Bangkok (Tailandia)
•De Bangkok (Tailandia) a París (Francia)
•De París (Francia) a Ouagadougou (Burkina Faso)
•De Ouagadougou (Burkina Faso) a Caracas (Venezuela)
•De Caracas (Venezuela) a Dallas, Texas (Estados Unidos)
La escala más dificultosa del viaje es la primera. Aunque en la Antártida existen más de veinte pistas de aterrizaje, la mayoría de ellas son de grava o de hielo encostrado y no resultarían adecuadas para un Concorde. La Fuerza Aérea de Estados Unidos y la Real Fuerza Aérea de Nueva Zelanda viajan desde y hasta una zona de investigación en la Antártida conocida como McMurdo Station, donde la climatología puede complicar considerablemente los despegues y aterrizajes, tanto que algunos vuelos desde Christchurch a McMurdo Station se conocen como «boomerangs», ya que muchas veces se ven obligados a dar media vuelta a causa de las inclemencias del tiempo. Como sin duda habrás adivinado, la duración de los vuelos depende de la climatología, aunque la duración media de un vuelo se sitúa entre seis y siete horas. McMurdo Station y Christchurch se hallan en la misma zona horaria. Supongamos pues que despegas de McMurdo a las 10.30 horas de la mañana; llegarás a Chnstchurch a las 17 horas de la tarde.

 

 

Supongamos que has conseguido contratar un Concorde. Hemos determinado la duración de los vuelos a partir de las millas náuticas que separan los diferentes destinos y del hecho de que un Concorde puede desplazarse aproximadamente a 1.173 nudos por hora. Veamos un ejemplo. Entre el Aeropuerto Internacional de Bangkok,en Tailandia, y el aeropuerto Charles de Gaulle en París (Francia) hay 5.082,35 millas náuticas. Por lo tanto, 5.082,35: 1.173 = 4,33 horas, o 4 horas y 20 minutos

Entonces, haciendo este conservador cálculo se puede determinar que si es posible viajar a todos los continentes en un día.

En realidad, si partes del tiempo total de vuelo que consistiría en menos de 24 horas, descubrirás que si se pudiera aterrizar y despegar en tres o cuatro minutos, también sería posible cubrir el trayecto en menos de 23 horas, ¡aunque a decir verdad, los aterrizajes y los despegues tardan más de tres o cuatro minutos! Utilizando las zonas horarias y la velocidad máxima de transpone del Concorde, la pretendida epopeya parece extremadamente fácil. Con este panorama, incluso dispondrías de tiempo para descender del avión y sacar un par de fotos.

Pero ¿qué pasaría si sólo pudieras viajar en un 747?

Ah, pues con la velocidad y el tiempo de despegue y aterrizaje no sería posible realizar un viaje de este tipo en un día.

 


¿Qué pasaría si existieran tres sexos?

Tal vez lo primero que te pase por la cabeza al escuchar sobre un tercer sexo sea que me refiero a la homosexualidad o al hermafroditismo. No, este artículo no se trata sobre las preferencias sexuales o sobre la capacidad de producir ambos gametos en el mismo organismo. Así que por lo pronto hay que descartar de tu mente lo relacionado a las diversas conductas sexuales y a los individuos que pueden ser tanto macho como hembra a la vez.

El filósofo griego Platón afirmaba que los seres humanos se componían originalmente de tres tipos de pares: macho-macho, macho-hembra, y hembra-hembra. Los dioses griegos, sin embargo eran celosos, y vieron que una criatura que tenía cuatro brazos trabajaba más, dos caras opuestas estaban siempre vigilantes y no podían ser atacadas a traición, cuatro piernas no exigían tanto esfuerzo para mantenerse de pie o andar durante largos períodos Y lo que era más peligroso: la criatura tenía dos sexos diferentes, no necesitaba a nadie más para seguir reproduciéndose en la tierra.

Entonces dijo Zeus, el supremo señor del Olimpo: “Tengo un plan para hacer que estos mortales pierdan su fuerza”. Y con un rayo, partió a la criatura en dos, y así creó al hombre y a la mujer. Eso aumentó mucho la población del mundo, y al mismo tiempo desorientó y debilitó a los que en él habitaban, porque ahora tenían que buscar su parte perdida, abrazarla de nuevo, y en ese abrazo recuperar la antigua fuerza.

 

 

Según Platón, las diversas formas de orientación sexual que existen se deben entender como el deseo a unirse con la parte que nos fue cortada. Pero, no queda claro como encajarían los bisexuales en esta descripción.

Esto nos aleja un poco de la cuestión principal, que es más del tipo biológico que mitológico. Imaginemos por un momento que para lograr la reproducción se necesitaran de tres individuos para el acto sexual… no, no tiene nada que ver con que una hembra y dos machos copulen, o cualquier combinación que se te ocurra. Es más bien la concepción que tres individuos diferentes de la misma especie fueran necesarios para engendrar. ¿Te imaginas cuáles serían las funciones de cada uno de estos integrantes?

Supongamos que además del individuo que se necesita para proveer el óvulo, y del que provee el espermatozoide, se requiriera de otro más que proveyera el ambiente ideal para permitir que los gametos sean fertilizados, algo así como un chaperón.

Aunque en realidad, la función del chaperón es el encargado de impedir que esto se lleve a cabo. Así que su función sería la opuesta, digamos que se trataría de un anti-chaperón. O lo que en química se denomina, un catalizador. Este miembro sería en encargado de poseer en su organismo las condiciones en las cuales la fertilización y el desarrollo del nuevo ser serían viables; ya que de no ser así, la gestación simplemente no sería posible.

Otra posible función que pudiese desarrollar el tercer miembro, sería la de suplir la tarea de la gestación, generalmente a cargo de la hembra de las especies. Pero ¿por qué habría la naturaleza de separar la función de proveer un suministro de óvulos de la tarea de desarrollarlos y llevarlos a buen término?

En el mundo real, hay especies que tiene precisamente esta división de funciones, como el caballito de mar o el pingüino, y la misma naturaleza no consideró necesario un tercer sexo para realizar tan importante misión. Es más, en la mayoría de las especies la gestación se desarrolla mejor en el cuerpo de la hembra porque es ahí en donde se encuentra a mejor resguardo.

Tal vez, un tercer sexo sería requerido si él mismo proveyera las condiciones biológicas diferentes a los otro dos y que fueran necesarias para la gestación. Sería por parte separada, la unidad – matriz que se encargara de que el nuevo individuo se desarrollase hasta valerse por sí mismo a partir de la fecundación.

Otra opción que pudiese requerir de un tercer sexo, sería la de contar con un verificador de errores genéticos. Es decir, un ser responsable de detectar y en su caso eliminar los errores que aparecieran en las nuevas generaciones. Permíteme explicártelo con una analogía: En los bancos en donde hay cajas de seguridad, existe una modalidad que protege su contenido hasta que se introducen dos llaves y se giran al mismo tiempo, de no ser así, la caja simplemente no se abre. Lo mismo ocurriría con este tercer ser; sería el responsable de analizar, comprobar y desechar o permitir la concepción. Si descubre que hay demasiados errores en el ADN, se daría a la tarea de interrumpir su desarrollo, y permitírselo únicamente a aquellos que no presentaran cambios o a los que presentaran muy pocos. A este último ejemplo hay que achacarle la función de ente verificador, pero para considerarse como un tercer sexo, sería necesario que no buscara ninguna relación con la hembra.

Si has visto la película Gattaca, la trama se desarrolla en base a este concepto; pero no depende de la evolución, sino a un desarrollo consciente del comportamiento humano el cual se le ha denominado “Transhumanista”, por lo que es posible pero no se requiere de un tercer sexo, sino de un laboratorio.

¿Pero por qué requeriría la naturaleza de algo así? Como he dicho antes, para detectar y corregir los errores. La naturaleza los comete muy frecuentemente, en cada individuo nuevo hay modificaciones, las cuales, en la mayoría de los casos no son dañinas y son las que permiten la evolución. Quizás si viviéramos en un entorno más hostil, en donde las radiaciones que nos llegasen de la atmósfera generaran demasiados cambios en los nuevos individuos que sería necesario de este tercer sexo para permitir que la especie no degenerara rápidamente. Insisto, se eliminarían a los que presentarán más defectos… no a todos. Algo similar a los que se les achaca a los espartanos al analizar a sus niños, desechando por un barranco a los que eran diferentes.

Dicho método no sería infalible, pero al menos eliminaría muchos de los errores que se le escapan a la naturaleza. Las especies tardarían más tiempo en evolucionar y se verían confinadas a ciertos periodos geológicos, o bien, tendrían que adaptarse a entornos hostiles para sobrevivir, como lo hacen los tiburones o los cocodrilos.

¿Cómo sería la sociedad humana si existieran estos tres sexos?

Las diferencias no sería apreciables a nivel biológico, sino cultural. En muchas sociedades humanas se han desarrollado pueblos que aceptan de buena gana la poligamia o los matriarcados, por lo que en caso de haber un tercer sexo, nuestro comportamiento variaría de acuerdo al número de individuos que hubiese de cada uno. Si uno de estos tres sexos fuera más escaso, seguramente sería cuidado y venerado de forma especial, tal y como se hace con las modelos de pasarela, los sacerdotes o los doctores.

Si hubiera un número por igual, veríamos sin problemas matrimonios con tres individuos en lugar de dos. El cuidado de los bebés sería una labor menos agobiante al contar con más manos para cambiar los pañales, y muy probablemente el desarrollo intelectual sería más elevado, ya que podría contar con más educadores directos.

Parece descabellado, pero no lo es tanto si consideramos que teniendo sólo dos sexos, un león puede mantener una docena de hembras a su servicio, a todas satisfacerlas sexualmente y todo por el simple hecho de ser el macho… Al haber tres… es muy probable que hubiese muchas menos mujeres insatisfechas.

 

 

¿Qué pasaría si nunca tomaras un baño?

La idea inmediata que asalta tu mente al plantearte esta cuestión podría estar relacionada con el término «guano». Pero más allá de las consecuencias derivadas de los malos olores y de un acentuado declive en las invitaciones sociales de los amigos y familiares existen otras preocupaciones más serias que conviene considerar: las relacionadas con la salud.

Piensa en lo que ocurrirá si un buen día decides dejar de bañarte:

•Olerás mal.
•Se acumulará la suciedad en la piel y el pelo.
•Las probabilidades de infección aumentarán.
•Es probable que te rasques más, lo cual podría incrementar aún más si cabe el riesgo de infección.
Analicemos brevemente cómo se produciría todo el proceso. El cuerpo humano está cubierto por alrededor de 2 m2 de piel, la cual contiene 2,6 millones de glándulas sudoríparas. Además de estas glándulas, en la piel existen
miles de diminutos pelos.

 

Estás sudando constantemente, aunque no te des cuenta de ello. Hay dos tipos de glándulas sudoríparas distribuidas por todo el cuerpo: las ecrinas y las apocrinas. El sudor de las glándulas apocrinas contiene proteínas y ácidos grasos que le confieren una consistencia espesa y le dan un color lechoso o amarillento. Ésta es la razón por la que las manchas de sudor de las axilas en la ropa presenten esta tonalidad. En realidad, el sudor propiamente dicho es inodoro.

Entonces, te preguntarás, ¿por qué huele tan mal una persona cuando suda? Ese olor tan desagradable se produce cuando las bacterias metabolizan las proteínas y de los ácidos grasos en la piel y el pelo.

Por termino medio, el ser humano suda entre 1 y 3 litros por hora, dependiendo del clima reinante en el entorno. Supongamos que sudas 3 litros. Dado que tu piel, además del pelo que cubre tu cuerpo, está pegajosa a causa del sudor, es probable que acumule más suciedad de lo normal. Estamos hablando simplemente de suciedad superficial. Pero ¿qué ocurre con los demás gérmenes y microorganismos que se hospedan en la piel? En su mayor parte, estas bacterias, hongos, etc. no suponen ninguna amenaza importante siempre que permanezcan en la superficie de la piel. Sin embargo, si acceden al torrente sanguíneo, la historia puede ser muy diferente.

Nos rascamos a causa de muy diversas razones. Cualquiera puede contraer la tiña, por ejemplo, lo cual, habitualmente, no suele plantear un problema excesivamente grave. Basta algún tipo de ungüento farmacéutico para superar la afección. Pero si estás en pleno paréntesis de baño y ya de por sí te rascas, el frenesí de picor podría llegar a ser excepcional, hasta el punto de rascarte tanto que agrietaras la superficie de la piel.

 

 

Imaginemos ahora que hay alguna bacteria peligrosa en las inmediaciones: un estafilococo, por ejemplo. Si penetrara en tu torrente sanguíneo a través de un arañazo abierto, la situación podría ser incluso fatal. Lo cierto es que las probabilidades de que esto suceda son bastante escasas.

En cualquier, caso, y prescindiendo de todo lo que hemos dicho anteriormente, es muy probable que el factor odorífero sea más que suficiente para convencerte de la necesidad de someterte a un tratamiento de agua y jabón con la máxima regularidad.

 

 

¿Qué pasaría si te quedaras encerrado en un congelador?

Es más de medianoche y la jornada ha sido muy larga en el restaurante en el que trabajas. Sólo te queda reparar ese estante roto de la cámara de congelación y luego te irás a casa. Al penetrar en aire gélido, decides que sería una buena idea ponerte la sudadera, pues vas a tardar algunos minutos en solucionar el problema. Empujas la puerta pero ésta no se abre. Intentas accionar el tirador de seguridad y de pronto descubres que el estante no es lo único que está estropeado. Piensas: «Y ahora, ¿qué voy a hacer?». Estás solo y es inútil pulsar el timbre de alarma. Echas un vistazo al reloj y te das cuenta de que deberán transcurrir seis horas antes de que llegue el personal para servir los desayunos…

¿Qué harías en una situación como ésta? En primer lugar, echa una ojeada a tu alrededor para comprender a lo que deberás enfrentarte:

•Probablemente, la temperatura oscilará entre O °C y —10 °C, que es la temperatura correcta con arreglo a las normativas relacionadas con las cámaras frigoríficas.
•El techo, las paredes y la puerta tienen un grosor de 10-15 cm, y están fabricadas de algún tipo de espuma aislante, como por ejemplo el poliuretano, revestida de placas de acero galvanizado, acero inoxidable o aluminio.
•El suelo está cubierto de acero galvanizado, acero inoxidable o aluminio.
•Hay estantes de acero inoxidable repletos de bolsas de plástico llenas de carne, pescado y otros productos alimenticios congelados.
•Una lámpara resistente al vapor proporciona una tenue iluminación.
•Una hilera de gruesas cortinas de plástico cuelgan del umbral de la puerta.
Básicamente, te hallas en el interior de una caja metálica gigantesca, herméticamente cerrada y extremadamente fría. En consecuencia, deberás preocuparte de tres factores específicos:

•Hipotermia
•Congelación
•Suministro de aire
La temperatura interna normal del cuerpo de una persona sana es de 37 °C. La hipotermia se produce cuando dicha temperatura desciende significativamente por debajo de lo normal:

•Hipotermia leve: temperatura interna del cuerpo entre 34 °C y 37 °C.
•Hipotermia moderada: temperatura interna del cuerpo entre 23 °C y 32 °C.
•Hipotermia severa o profunda: temperatura interna del cuerpo entre 12°C y 20°C.
Una persona que sufra hipotermia se sentirá cansada y confusa. Puede experimentar un descenso en el ritmo de la respiración y la capacidad de habla, seguido de una pérdida de sensibilidad o movimiento de las manos. Los aquejados de hipotermia severa corren el riesgo de sufrir un paro cardíaco e incluso la muerte.

Para evitar la hipotermia, hay que mantener la temperatura interna del cuerpo, y la mejor manera de hacerlo consiste en utilizar algún tipo de protección contra el frío.

El calor corporal se pierde de muy diversas formas. Pierdes calor cuando respiras y sudas. Las grandes áreas de la piel expuestas al sol irradian muchísimo calor. El calor también se puede perder cuando el cuerpo entra en contacto con superficies frías, tales como la nieve, o en este caso, un metal extremadamente frío. Afortunadamente, no todo está perdido, pues dispones de algunas herramientas útiles. Si has entrado en la cámara frigorífica para reparar un estante, sin duda llevarás un rollo de cinta aislante en el bolsillo y una herramienta de múltiples usos, como por ejemplo un Leatherman o Bucktool, con la que podrías cortar las cortinas de plástico del umbral de la puerta y confeccionar un traje o una tienda para aislarte del frío. Si trabajas deprisa, podrías mantener una temperatura corporal próxima a la normal hasta haber terminado la protección aislante, dado que has estado consumiendo energía para confeccionar el traje o la tienda. Asimismo, podrías utilizar algún retal sobrante de plástico o cartón para colocar en el suelo y sentarte. De este modo, no estarías en contacto con el suelo metálico, que es un buen conductor de la energía.

 

 

Para evitar la congelación, debes asegurarte de que las extremidades están cubiertas y protegidas del frío. La tienda o el traje de plástico te ayudarían. La cabeza irradia una increíble cantidad de calor corporal. Así pues, si llevas una camiseta lo bastante larga, corta un poco de tela del dobladillo —procura no dejar ninguna área de piel descubierta— y utiliza el material y un poco de cinta aislante para confeccionar un sombrero o una especie de pañuelo para la cabeza y un par de mitones. Esto protegerá las manos, la cabeza y el rostro de la congelación y también contribuirá a reducir la cantidad de calor que emana de tu cuerpo y de la exhalación al respirar.

Ahora que ya sabes lo que debes hacer en relación con la hipotermia y la congelación, ¿qué sucede con el aire? Supongamos que estás encerrado en una cámara de congelación de 6 x 3 x 2,4 m y que es totalmente hermética. Esto significa que dispones de 43,2 m3 de aire para respirar. Inicialmente, el aire está formado por un 20 % de oxígeno y casi O % de dióxido de carbono. Cada Vez que respiras, el cuerpo consume oxígeno y libera dióxido de carbono. Inhalas aire formado por un 20 % de oxígeno y 0 % de dióxido de carbono, y exhalas aire formado por alrededor de un 15 % de oxígeno y un 5 % de dióxido de carbono.

Una persona en estado de reposo respira alrededor de 2.800 m3 de aire al día. Si lo calculas, comprobarás que necesita aproximadamente 150 m3 diarios de oxígeno puro. La cámara frigorífica contiene 320 m3 de oxígeno puro. Al ser humano le bastan concentraciones de oxígeno del 10 % poco más o menos para mantenerse en perfectas condiciones, de manera que hay el suficiente oxigeno para sobrevivir un día entero en un congelador de este tamaño. Con todo, no conviene correr ni saltar; el oxígeno es un elemento valiosísimo en un entorno de este tipo.

La otra cara de la moneda es el dióxido de carbono. Cuando la concentración en el aire de este compuesto químico se sitúa por encima del 5 %, es fatal, Al 2 %, el ritmo de la respiración se acelera considerablemente y el individuo se debilita. En una cámara de semejantes dimensiones, la presencia de una cantidad excesiva de dióxido de carbono constituye un problema mucho mayor que el de escaso oxígeno. Transcurridas seis horas, los efectos del envenenamiento por dióxido de carbono son apreciables.

Imaginemos que has tenido éxito con la tienda, el sombrero y los mitones. Seis horas más tarde, cuando llegue el personal del restaurante, es muy probable que te sientas mareado, debilitado o desorientado como consecuencia de la inhalación de dióxido de carbono. Asimismo, y en el mejor de los casos, es casi seguro que sufrirás una hipotermia leve, de manera que hablarás con lentitud y el movimiento de las manos será limitado. Necesitarás aire fresco, tal vez oxígeno adicional, así como tratamiento para la hipotermia. En cualquier caso, si no presentas todos estos síntomas, es aconsejable acudir a urgencias del hospital más próximo para recibir atención médica.

 

 

¿Qué pasaría si cubriéramos una ciudad con una gigantesca cúpula?

La gente piensa en ciudades cubiertas por una cúpula porque todavía no hemos conseguido hallar la forma de controlar la climatología. Si en todo el mundo se pudiera disfrutar del clima de San Diego, probablemente ni se les pasaría por la cabeza. Por desgracia, en las grandes urbes tales como Buffalo, Minneapolis, Nueva York y Chicago la climatología no tiene ni remotamente que ver con la de San Diego, ¡especialmente en invierno! La finalidad de cubrir una ciudad con una cúpula es la siguiente:

•Conseguir una misma temperatura durante todo el año.
•Que no llueva ni nieve para no arruinar los picnics y las bodas.
•Eliminar los efectos cancerígenos de la luz solar durante las actividades al aire libre.
Ha habido innumerables intentos de crear, a pequeña escala, ciudades cubiertas por una cúpula. Veamos algunos ejemplos:

•Mall of America, cerca de Minneapolis, es una diminuta ciudad bajo el cristal. Dispone de 32 ha. de pavimento (en 11 ha de terreno), 500 comercios, 80 restaurantes y un parque de atracciones interior.
•Biosphere 2 es un gigantesco laboratorio completamente hermético de 1,2 ha de superficie.
•Los dos invernaderos Eden, en Inglaterra, son cúpulas geodésicas que cubren alrededor de 2 ha. de terreno.
•Cualquier estadio cupular cubre entre 3,2 y 4 ha.
¿Qué pasaría si ampliáramos estos proyectos a una ciudad y cubriéramos una superficie del orden de 260 ha (aproximadamente 2 km2)? Estarnos hablando de seleccionar una parcela de terreno de alrededor de 2 km de lado o de una superficie circular de 1,8 km de diámetro y de cubrirla por completo.

La primera pregunta es qué tecnología se debería utilizar para cubrir un espacio tan enorme. Existen tres posibilidades:

Mall of America emplea las típicas tecnologías de construcción de centros comerciales, es decir, hormigón y paredes de bloque, puntales, claraboyas, etc. No se trata de una arquitectura excesivamente inspiradora ni rebosante de glamour (habría centenares de pilares y paredes en la ciudad, en lugar de una diáfana cúpula de 2 km de ancho), pero por lo menos es fácil imaginar un proceso de construcción mediante el uso de estas mismas técnicas para cubrir 2 km2.

El proyecto Eden utiliza una cúpula geodésica y paneles hexagonales con múltiples capas hinchables de un film de plástico muy fino. El peso de la estructura geodésica y de los paneles es prácticamente igual al peso del aire contenido en el interior de la cúpula.

El British Columbia Place Stadium está cubierto por fibra de vidrio revestida de Teflón que se sostiene gracias a la presión del aire. En efecto, la presión interior es sólo 0,002 kg/cm2 más elevada que la presión atmosférica normal. Dieciséis ventiladores de cien caballos de potencia suministran la presión extra.

En un proyecto como el de cubrir una ciudad con una cúpula, algunos edificios podrían formar parte de su estructura. Por ejemplo, seis rascacielos en el centro de la ciudad actuarían a modo de otros tantos pilares que soportarían el peso central de la cúpula, con otros edificios distribuidos por la ciudad actuando como pilares más cortos.

Realmente, con el uso de la tecnología del centro comercial, y probablemente con el de cualquiera de las otras dos tecnologías, sería fácil crear una concha protectora que cubriera una superficie de 2 km2. Veamos algunas de las preguntas más interesantes que se plantearían si alguien intentara hacer realidad semejante proyecto:

¿Cuánta gente podría vivir bajo la cúpula? Supondremos que su interior está estructurado en edificios de una altura media de diez plantas. Algunos serían más altos, mientras que otras zonas de la ciudad estarían destinadas a parques o construcciones de menor envergadura. La media seria pues de diez plantas, lo cual nos da un total de 84.000.000 m2 de espacio de pavimento. Si suponemos que una persona media necesita alrededor de 150 m2 de espacio para vivir, otros 150 m2 de espacio de trabajo (para los estudiantes, espacio de aulas; para los ejecutivos, espacio de oficina, etc.) y 150 m2 de espacio abierto para cosas tales como calles, parques, áreas comunes, ascensores, etc., entonces la ciudad podría albergar a casi 200.000 habitantes. Sin embargo, es probable que la propiedad del suelo debajo de la cúpula sea extremadamente cara y que la gente se vea obligada a alojarse en espacios mucho más reducidos de los que son habituales en la actualidad. En otras palabras, el espacio ocupado por persona podría ser sólo de 150 m2, lo cual permitiría albergar más de medio millón de personas en la ciudad.

 

 

¿Cuál sería el coste de la construcción? En dólares actuales, el espacio en un rascacielos cuesta alrededor de 1.400 dólares por metro cuadrado de construcción, al igual que los invernaderos Eden. Así pues, utilizaremos esta cifra. Supongamos que el coste de la cúpula por metro cuadrado de espacio de pavimento es de 400 dólares adicionales, lo que significa un coste total de 1.800 dólares por metro cuadrado Partiendo de esta base, el coste total de este proyecto ascendería a 140.000 millones de dólares, o lo que es lo mismo, 250.000 dólares por residente, una cifra sin duda nada descabellada si lo piensas fríamente.

¿Cuál sería el coste derivado de calentar y enfriar esta enorme estructura? Es imposible de decir, pues depende del tipo de construcción, del emplazamiento, etc. Sin embargo, es interesante resaltar que Mall of America no tiene que gastar un solo dólar en calefacción a pesar de estar situado en Minnesota. La iluminada y la gente suministran el suficiente calor. El problema residirá en enfriar semejante estructura, sobre todo durante los períodos de insolación. Una forma de solucionar este dilema consistiría en ubicar la ciudad cupular en una zona de clima muy frío.

¿Cómo se desplazaría la gente? La distancia máxima entre dos puntos cualesquiera en la ciudad sería aproximadamente de 1,6 km, lo que significa que una persona podría desplazarse andando a cualquier lugar en media hora o tal vez menos. Caminar sería el medio de transporte principal, si no el único, para los residentes en la ciudad. Con todo, se debería diseñar algún tipo de transporte especial para los alimentos y demás productos de venta al detalle. Un sistema de trenes subterráneos constituiría la mejor solución.

Lo que debes comprender después de haber reflexionado acerca de la posibilidad de construir una ciudad cubierta por una cúpula es que la idea no es ni mucho menos inimaginable, y es probable que se pueda desarrollar en una o dos décadas. ¡Por cierto, la gente podría planificar sus fines de semana sin tener que preocuparse de la climatología! ¡Una ventaja añadida!

 

 

¿Qué pasaría si te alcanzara un rayo?

A simple vista, parece una pregunta bastante fácil de responder. A decir verdad, un rayo te puede alcanzar de diferentes formas, y el tipo de impacto es el que dicta las consecuencias para el cuerpo:

•Impacto directo: Un rayo nube-tierra incide directamente en ti o en algo que estás sujetando, como por ejemplo, un palo de golf, en lugar de precipitarse primero en el suelo.
•Flash lateral: El rayo incide en algo próximo al lugar en el que te hallas y luego salta hasta tu posición.
•Potencial de contacto: Mientras estás tocando algo, como por ejemplo una valla o un árbol, el rayo impacta en ese objeto y el fluido eléctrico se desplaza desde el objeto hasta tu cuerpo a través del punto de contacto.
•Tensión en escalón: Estás sentado en el suelo con los pies juntos y las rodillas flexionadas cerca de un lugar en el que impacta un rayo nube-tierra. Al dispersarse la corriente eléctrica, circula a través de tu cuerpo, entrando por un punto, como por ejemplo los pies juntos, y saliendo por otro, las nalgas.
•Voltaje de choque: Mientras estás usando un electrodoméstico o un teléfono, el rayo incide en la fuente de energía eléctrica o en la red conectada al dispositivo y recibes un shock.
La peor experiencia con un rayo la constituye el impacto directo, que estadísticamente es la más letal. A continuación, y por lo que al nivel de severidad se refiere, le sigue el flash lateral o el potencial de contacto, y por último, la tensión en escalón y el voltaje de choque. Básicamente, la cantidad de electricidad y de voltaje que circula por el cuerpo disminuye con cada uno de estos tipos de impacto. Si eres víctima de un impacto directo, el rayo incide de lleno en tu cuerpo, mientras que en los demás casos, la intensidad se reduce como consecuencia de una mayor o menor dispersión de la energía.

 

 

El sistema circulatorio, el respiratorio y el nervioso son los más afectados cuando una persona es alcanzada por un rayo:

•Circulatorio: La mayoría de las fatalidades resultantes de impactos directos se deben a paros cardíacos. Aunque parezca una ironía, con la administración de otro shock eléctrico en el corazón con un desfibrilador automático externo, la víctima podría sobrevivir.
•Respiratorio: La principal amenaza para el sistema respiratorio es la parálisis. Para que la víctima no muera por falta de oxígeno, se requiere respiración artificial.
•Nervioso. Cuando el sistema nervioso central resulta afectado, se pueden producir distintos efectos secundarios, tales como demencia, amnesia, parálisis transitoria, trastornos en los reflejos, vacíos de memoria y ansiedad o depresión.
Cada año, de cada mil personas que reciben el impacto de un rayo, más de cien fallecen a causa del mismo. No hay que jugar con los rayos. Se deben tomar ciertas precauciones para garantizar la seguridad personal en una tormenta.

Si estás al aire libre:

Busca un refugio apropiado en un edificio o en un coche. La mayoría de la gente cree que son los neumáticos de caucho los que les mantienen seguros en un automóvil, porque el caucho no es un conductor de la electricidad, pero en realidad, cuando los campos eléctricos son muy potentes, los neumáticos resultan más conductores que aislantes. El motivo por el cual estás seguro en un coche es que el rayo viaja por la superficie del vehículo y luego continúa hasta el suelo. El coche actúa como si se tratara de una jaula de Faraday. Michael Faraday, físico británico, descubrió que una jaula metálica podía proteger objetos en su interior cuando una gran descarga eléctrica incidía en ella. El metal, siendo un buen conductor, dirigía la corriente alrededor de los objetos y se precipitaba en tierra. Este proceso se utiliza muchísimo hoy en día en el ámbito de la electrónica para proteger circuitos integrados electrostáticamente sensibles.

Evita guarecerte debajo de los árboles, pues atraen los rayos. Dirígete a un espacio abierto, junta los pies al máximo y agáchate, colocando la cabeza lo más baja posible, aunque sin tocar el suelo —acuérdate de la tensión en escalón—. Sólo debes estar en contacto con el suelo por un punto. Por esta misma razón, no te eches nunca en el suelo; el fluido eléctrico pasada a través de todo tu cuerpo.

Si estás dentro de casa:

Aléjate del teléfono. Si tienes que llamar a alguien, utiliza un teléfono inhalámbrico o un móvil. Si un rayo impacta en la línea telefónica, la corriente viajará a través de todos los teléfonos de la línea, y si tienes el tuyo entre las manos, a través de tu cuerpo.

Mantente alejado de las tuberías (bañera, ducha, etc.). El rayo puede caer en la casa o cerca de ella y descargar su energía a través de la red de tuberías metálicas. Actualmente, en muchos edificios se utiliza PVC (cloruro de polivinilo) en las conducciones de fontanería de interior, con lo cual la amenaza es mínima. Sea como fuere, si no estás seguro de qué material son tus tuberías, no te arriesgues.
 

Posteado en taringa por:  Chule96