Cansados de que se los roben, las autoridades de la ciudad austríaca de Fucking erigieron carteles a prueba de robo, incrustados en bloques de cemento.

Los oficiales de Fucking estaban cansados de reemplazar carteles que una y otra vez eran sustraídos por angloparlantes, como "souvenirs".

Luego de que el último cartel que decía "Bienvenidos a Fucking" fue robado, el Alcalde Siegfried Hauppl ordenó la construcción de nuevas y relucientes señales viales a prueba de robo.

Los nuevos carteles están atornillados y soldados a postes de acero incrustados en bloques de cemento en la tierra y, según el Alcalde, "llevaría toda la noche robarse uno".

La ciudad de Fucking se vuelve un atractivo turístico durante los meses de verano, cuando una gran cantidad de visitantes manejan desde la cercana ciudad de Salzburgo, sólo para posar delante de los letreros.

Si bien el Alcalde Hauppl asegura que el dinero que dejan los turistas siempre es bien recibido, los habitantes están cansados de que les roben los carteles.

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