Miles de usuarios de todo el mundo han visto desactivada su conexión al servicio de Microsoft Xbox Live por haber modificado sus consolas para poder instalar juegos pirateados. La compañía ha reconocido haber llevado a cabo tal desconexión alegando que lo ha hecho con aquellas personas que "han violado los términos de uso" de la videoconsola.

La multinacional, capitaneada por Steve Ballmer, explicó que la medida ha afectado a un reducido número de los 20 millones de usuarios que tiene actualmente el servicios online Xbox Live a nivel mundial, aunque las primeras estimaciones de los analistas indican que podrían llegar hasta los 600.000 los usuarios afectados en todo el mundo, según publicó la BBC.

En España, una sentencia de la Audiencia Provincial de Valencia, la única que existe al respecto por ahora, señala que la modificación de una consola en sí no es delito.

Microsoft señaló a través de un comunicado que "todos los usuarios deberían saber que la piratería es ilegal y que modificar su Xbox 360 para utilizar juegos pirateados viola las condiciones de uso de Xbox Live, supone la supresión de la garantía y quedar fuera de este servicio".

Con todo, la práctica de modificar consolas con chips o software para jugar con títulos pirateados está bastante extendida