Las supersticiones más locas de los Mundiales 0

JOHANNESBURGO (AFP) , Éstas son algunas de las cábalas, supersticiones o ritos a los que se ataban los jugadores, esperando una ?fuerza psicológica extra?, a lo largo de los Mundiales de Fútbol.

– Gennaro Gattuso, centrocampista de Italia en 2006, usaba el mismo suéter desde el primer día, pese a tener que aguantar temperaturas altas.

– John Terry, defensa de Inglaterra en 2006, se sienta en el mismo lugar del autobús, se da tres vueltas de cinta alrededor de las medias y escucha siempre el mismo CD camino al estadio

– Juan Sebastián Verón, volante de Argentina en 1998 y 2002, se encinta las rodillas tras una lesión que tuvo en 1997 y luego nunca más las abandonó

– Mario Gómez, delantero de Alemania en 2006, no canta el himno nacional en la previa de los partidos porque una vez cuando era juvenil no lo hizo y luego anotó, por lo que guardó esa práctica.

– Ricardo La Volpe, arquero de Argentina en 1978 y seleccionador de México en 2006, confiaba en sus corbatas de dragones y el Feng Shui e inclusive consulta con su astróloga personal sus próximas alineaciones, algo que también practica el actual entrenador francés, Raymond Domenech.

– Laurent Blanc, central y capitán de Francia en 1998, le besaba la cabeza a su portero Fabian Barthez. Ese equipo, que conquistó el título en el Stade de France, escuchaban en el vestuario el exitoso hit de Gloria Gaynor "I Will Survive", una cábala que se fue afirmando a medida que llegaban los triunfos hasta ganar la final contra Brasil (3-0).

– Adrian Mutu, atacante de Rumanía, utiliza siempre la misma ropa interior.

– Iván Zamorano, atacante de Chile en 1998, jugaba con una venda blanca en la muñeca derecha pues una vez tuvo una molestia en dicha zona y para seguridad le pusieron una protección de ese color, luego hizo tres goles y a partir de allí se hizo amante de esos vendajes.

– Paul Ince, volante de Inglaterra en 1998, abandonaba último el vestuario, para salir corriendo y ponerse la camiseta camino del césped.

– Kolo Touré, defensa de Costa de Marfil en 2006, suele ingresar en último lugar al campo, algo que alguna vez le costó ser amonestado, pues al esperar fuera de la cancha al rezagado William Gallas en un partido de Liga de Campeones entre Arsenal y Roma, el árbitro se cansó de aguantar su superstición.

– Carlos Bilardo, seleccionador de Argentina en 1986 y 1990, llevaba una estatua de la virgen de Luján a la cancha. Además, prohibía luego a sus jugadores comer pollo en las concentraciones porque traía mala suerte. También respetaba a rajatabla la misma vestimenta, los lugares en el autobús e incluso la ruta hacia el estadio.

– Mario Lobo Zagallo, ex jugador y seleccionador de Brasil, era amante del número 13, por su devoción a San Antonio, cuya fiesta se celebra el 13 de junio. Jugaba con ese número.

– Giovanni Trapattoni, seleccionador de Irlanda en estas eliminatorias a Sudáfrica-2010, rocía con agua bendita que le envía su hermana monja.

– Ronaldo, delantero de Brasil en 1994, 1998, 2002 y 2006, entra siempre al campo de juego con el pie derecho.

– Hugo Sánchez, atacante de México en 1986, jamás pateaba al arco en el calentamiento "para no gastar goles", algo a lo que se sumaba Gary Lineker, artillero de Inglaterra en 1986 y 1990.

– René Higuita, portero de Colombia en 1990, usaba siempre un calzoncillo azul, ese que lo llevó a la cumbre de América con Atlético Nacional de Medellín a fines de la década de los 80.

– Aymoré Moreira, técnico de Brasil en 1962, se hizo conocido por usar una camiseta que tenía un lagarto bordado en el pecho, "porque esa le ayudaba a ganar partidos", confesó su hijo Everth Moreira.

– Sergio Goycochea, arquero de Argentina en 1990, orinaba en la cancha en Italia-1990, antes de las definiciones por penaltis, y con esa fórmula cree que ayudó a la ‘Albiceleste’ a llegar a la final.

– Luis Aragonés, seleccionador de España en 2006, no puede ver el color amarillo y rechazaba que su equipo juegue con ese color como uniforme alternativo, porque pensaba que traía mala suerte.