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Las obras maestras del pitcheo

Don Larsen

La perfección no es atributo humano. Pero cuando en vida falla, tenemos el béisbol para que en ocasiones nos haga creer en lo que parece imposible.
Un juego perfecto consiste en registrar 27 outs consecutivos. Es regresar a cada bateador por el mismo camino en que llegó al plato.
Suman 20 los juegos perfectos en Grandes Ligas.
El primero lo tiró Lee Richmond lanzando con el equipo Worcester contra Cleveland, el 12 de junio de 1880. Cinco días después, Monte Ward, de Providence, repitió la hazaña contra Buffalo.
En el siglo XX, Cy Young tiró un juego perfecto el 5 de mayo de 1904, lanzando para Boston frente a los Atléticos de Filadelfia. Addie Joss de Cleveland y Charlie Robertson de Chicago le siguieron en 1908 y 1922.

 

El juego perfecto más famoso de la historia ocurrió en 1956 del brazo de un pitcher mediocre: Don Larsen. ¿Cuál fue la diferencia? Que ha sido el único en una Serie Mundial.
Larsen debutó con los Browns de San Luis en 1953, luego actuó con los Orioles de Baltimore, Yankees de Nueva York, Atléticos de Kansas City, Medias Blancas de Chicago, Gigantes de San Francisco, Houston y terminó con los Orioles en la temporada de 1965.
En 14 años de carrera nunca ganó más de 11 juegos en una temporada. En su peor temporada perdió 21 juegos (1954) y tuvo más reveses que triunfos (81-91). No ponchaba a muchos rivales y su control no era el mejor.
Pero la perfección por un día no es patrimonio de los grandes serpentineros del béisbol. También lo es de aquellos que no lo son.
El 8 de octubre de 1956, en el quinto juego de la Serie Mundial entre los Yankees de Nueva York y los Dodgers de Brooklyn ante 64,517 aficionados, Larsen necesitó dos horas y seis minutos para retirar a todos sus oponentes, pasando de ser un pitcher regular a concretar la obra perfecta y conseguir con ello su boleto a la inmortalidad, aunque dicha inmortalidad sea por un sólo día de actuación.
En la década del sesenta tres pitchers se unieron al club: Jim Bunning de Filadelfia, el 21 de junio de 1964; Sandy Koufax (la mano izquierda de Dios) de los Dodgers de Los Angeles, el 9 de septiembre de 1965; y Catfish Hunter de los Atléticos de Oakland el 4 de mayo de 1968.

Koufax es el único pitcher que suma cuatro juegos sin hit ni carreras. Y su juego perfecto lo terminó con su estilo característico: ponchando a bateadores. Retiró a los últimos seis hombres por la vía de los strikes.
En los años 80, Len Baker, de Cleveland (1981), Mike Witt, de California (1984) y Tom Browning, de Cincinnati (1988), consiguieron la hazaña.
En la década del noventa vinieron otros juegos memorables: el 28 de julio de 1991, el derecho nicaragüense Dennis Martínez se convirtió en el primer latinoamericano en tirar perfecto, jugando para Montreal y derrotando a los Dodgers.

Kenny Rogers lanzó otro el 28 de julio de 1994, venciendo a los Angeles de California, jugando para Texas. En 1998, David Wells con los Yankees, lo logró el 17 de mayo en el Yankee Stadium, el segundo de la historia de la novena neoyorquina. El 17 de julio de 1999 en el estadio del Bronx, David Cone retiró a los 27 bateadores que enfrentó y consiguió el tercer juego perfecto para los Mulos de Manhattan.
El 18 de mayo del 2004, Randy Johnson con 40 años y 251 días, se convirtió en el lanzador de más edad en tirar un juego perfecto. Jugando para los Diamonbacks de Arizona, Johnson dominó a los 27 bateadores de los Bravos y se unió a Sandy Koufax en el club de lanzadores con juegos perfectos y sin hits ni carreras.

El 23 de julio del 2009, Mark Buehrle, de los Medias Blancas de Chicago, despachó en fila a 27 bateadores de los Rays de Tampa Bay.
En el año 2010, temporada de dominio de los lanzadores, se tiraron dos juegos perfectos: Braden Dallas de Oakland el 9 de mayo y Roy Halladay de los Filis el 29 del mismo mes frente a los Florida Marlins.
En 134 años de béisbol de Grandes Ligas, se han lanzado sólo 20 juegos perfectos. Los dos primeros se tiraron con apenas cinco días de diferencia. El lapso más largo entre juegos perfectos fue de 34 años, entre 1922 y 1956.

via elnuevoherald.com