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Anti-Nobel: el premio a lo más absurdo de la ciencia

No todos los avances científicos son prácticos y serios, en esta ceremonia se le da un reconocimiento a aquellos inventos que no sirven para nada.

Quién dijo que la ciencia es una cuestión seria? Existen muchos científicos que encaran su tarea con humor y utilizan sus conocimientos para lograr los avances más locos y divertidos.

Estas personalidades no siempre son reconocidas en el mundo de los científicos de renombre, pero desde 1991 poseen un premio que reconoce el valor de su trabajo.

Cada año, un comité internacional de científicos, coordinados por la dirección de una revista de humor científico Annals of Improbable Research, elige a los ganadores del Anti-Nobel. Aquí se premia a aquellos logros que no se pueden, ni deben reproducir.

Los Anti-Nobel, se traduce como Ignoble, en inglés. Esta palabra significa: "innoble", "ordinario", "de mal gusto" o "de baja categoría".

La ceremonia de gala se realiza en el Sanders Theatre de la Universidad de Harvard, en los Estados Unidos, en el mes de octubre. Los diez premios en diferentes áreas, cambiantes año a año, son presentados por los genuinos ganadores de los Premios Nobel.

La responsabilidad de elegir a los ganadores recae en un consejo superior conformado por científicos (algunos de ellos premiados en los Nobel), periodistas científicos y distintas personalidades. Las nominaciones pueden provenir de cualquier persona o sector. Incluso uno mismo puede nominarse.

El fundador y maestro de ceremonia de estos premios, Marc Abrahams define la entrega como una “mezcla entre los Premios de la Academia, los Premios Nobel y el Circo de los Hermanos Ringling” y la idea central es atraer a todas aquellas personas que no les interesa la ciencia, porque la consideren compleja o simplemente aburrida, para que vean que estos científicos son también seres humanos con sentido del humor, explicó el diario Clarín.

Entre los premios más divertidos se destaca el entregado en 1992, en el rubro Medicina al doctor F. Kanda y su equipo por su estudio denominado "Elucidación de los compuestos químicos responsables del mal olor de los pies". Especialmente por su conclusión de que "a la gente que cree que le huelen mal los pies, ciertamente le huelen mal, y a los que creen que no, no".
 
En la misma rama, en 1993 fue galardonado James F. Nolan y colaboradores por su informe de investigación: Tratamiento agudo de penes atrapados por cierres de pantalón.

Desde otro sectos, en 1995, fue premiado por Literatura, David B. Busch y James R. Starling, de Wisconsin, por su estudio publicado en Surgery y titulado: Cuerpos extraños en el recto: informes de casos clínicos, con una revisión extensiva de la literatura mundial. Las referencias incluyen casos sobre siete lamparitas, un afilador de cuchillos, dos linternas, once tipos diferentes de frutas, verduras, una sierra de joyero y la impresionante colección acumulada por un sólo paciente, consistente en unas gafas, una llave de escritorio, una pipa de fumar y una revista”.

Un año más tarde, el galardón fue para Ellen Kleist, de Groenlandia, y Harald Moi, de Noruega en el área de Salud pública por su útil informe médico: Transmisión de la gonorrea a través de una muñeca inflable.

Y el de Química le tocó a un japonés, Takeshi Makino, por desarrollar un spray detector de infidelidades, que las esposas pueden aplicar a la ropa interior de sus maridos.

Fuente: INFOBAE