Accidentes que causaron nuestros más geniales inventos

Para muchos inventores conseguir sus revolucionarios descubrimientos es el fruto de largos años de arduo trabajo. Para otros, es la Providencia quien los empuja a situaciones tan inverosímiles, donde un acto de ira, descuido o error es más que suficiente para dar con su obra cumbre.

Accidentes que causaron nuestros más geniales inventos
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El vidrio laminado de seguridad

En 1903 mientras trabajaba en su laboratorio, el químico francés Édouard Benedictus, tropezó accidentalmente un frasco de vidrio que, en lugar de romperse en pedazos al caer, siguió conservando su forma. Al revisarlo, descubrió que este contenía restos de nitro celulosa, que se habían secado formando una delgada capa de plástico. Esto le dio la idea de unir varias capas de vidrio intercaladas por una película plástica, logrando en 1909 su patente para el vidrio laminado o «triplex», utilizado aun hoy en la producción de parabrisas, ventanas a prueba de balas, gafas de seguridad, entre otras más.

Chips de papa

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George “Crum” Specks, cocinero del restaurante Moon Lake en Nueva York, ganó su lugar en la historia, gracias a la inesperada queja de un acaudalado comensal acerca de sus papas fritas, a quién le parecieron demasiado gruesas. El cocinero le complació preparándoselas más delgadas, pero las repetidas devoluciones del cliente colmaron su paciencia, por lo que decidió rebanárselas tan delgadas como papel, freírlas y agregarles sal. Lejos de quejarse, el cliente quedo deleitado por el crocante platillo, convirtiendo a “Crum” en el creador de uno de los snacks más populares de la tierra.

La Ruleta

Inspirado por el juego de la rueda de la fortuna, el célebre matemático del siglo 17 Blaise Pascal, vio la posibilidad de crear una máquina de movimiento perpetuo haciéndola girar sobre un eje. Al no conseguirlo, el mecanismo diseñado le pareció útil para realizar estudios estadísticos sobre el azar, por lo que marcó la rueda en 36 secciones idénticas, agregándoles una buchaca en donde caería una pequeña pelota. La “pequeña rueda” de Pascal, se convertiría en uno de los juegos de casino más populares, con diversas variaciones como la ruleta francesa, americana y, hoy en día, la ruleta relámpago online, modalidad de juego con repartidor en vivo, que puede ser disfrutada desde cualquier teléfono móvil conectado a internet.

El horno microondas

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Este artefacto, tan habitual en nuestros hogares, es un claro ejemplo de lo que es estar en el momento y lugar correctos. Mientras trabajaba frente a un magnetrón, equipo utilizado para crear campos electromagnéticos con microondas, el ingeniero Percy Spencer notó que una barra de chocolate en su bolsillo empezaba a derretirse. Interesado por el fenómeno, hizo una prueba con unos granos de palomitas de maíz, lo cuales empezaron a reventar por todo el laboratorio. Al colocar el magnetrón en una caja de metal para contener el campo magnético y ver como los alimentos se cocinaban en su interior, supo que había dado con el que sería un invento exitoso, y apreciado por las familias de todo el mundo. 

La vulcanización

Para el norteamericano Charles Goodyear, un descuido sería la pieza faltante para culminar una carrera de interminables ensayos y errores. Este químico aficionado, tenía la certeza de que la goma natural sería un producto útil si lograba encontrar la manera de estabilizar sus propiedades. Durante años había probado diversos componentes químicos sin éxito, hasta 1839 cuando, accidentalmente tropezó un recipiente lleno de caucho y azufre sobre una estufa encendida. Esto ocasionó una reacción química que, al retirarla, encontró que el caucho finalmente se había tornado duro, maleable, y completamente impermeable. Goodyear había descubierto la vulcanización, sentando las bases para la actual industria de los neumáticos de los vehículos, su más emblemática aplicación.

Bien sea por azar o el peso de lo inevitable, estos y otros tantos célebres inventos, nos han sorprendido tanto por sus bondades como peculiares orígenes, demostrándonos cuan curioso y caprichoso puede ser nuestro mundo.

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