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Las 5 reglas del sexo oral

sexologia

El sexo oral, es una práctica sexual muy placentera y gratificante tanto para los hombres como para las mujeres. Sin embargo, debe soportar muchos tabúes y prejuicios, ya que hay muchas personas, de ambos sexos, a las que les desagrada el sexo oral.

Basados en cátedras de cafetería con personajes anónimos, diginota recopiló lo bueno, lo malo y lo feo de esa práctica.

A la hora de las hazañas de dormitorio todo está permitido, pero no se trata de ir incauto, cual asno tras la zanahoria, por los recovecos ajenos, ni de permitir aquel engaño infantil de cierre los ojos y abra la boca.

No, señores, si el asunto se basa en habilitar ciertas cavidades menos convencionales, pero de gratitud bastante conocida y documentada, es mejor hacer de los placeres orales una faena digna de aplauso y no una lesión maxilar, cuando no epidérmica.

Recuerde que lo importante no es que le tiren tomates, sino, por supuesto, que le tiren y, claro, que se repita.

1. Para los caballeros. Este es el escenario: la dama en cuestión decide indagar bajo su cintura y, con un tierno ósculo, solidificar aquello que tenía contextura de flan ¿Por qué arruinar ese acto de generosidad con otro de ruindad?, ¿acaso es necesario empujar, cual bomba de aire, la cabeza de la amante? ¡No! Manitos quietas y partes alegres. Evite esos movimientos para forzar la oscilación. Conténgase, respire y disfrute, que nadie quiere que una repentina arcada y un ojo lloroso atestigüen su exploración por las amígdalas de la compañera. Además, nunca se sabe cuándo el reflejo puede causar un cierre inesperado de mandíbulas, que atrapen ese pedacito de usted del que tan orgulloso se siente o cuando una luxación lleve la velada al hospital.

2. Para las damas. Caso contrario, el caballero devuelve el favor o, simplemente, toma la iniciativa. Nada como un área despejada de capilaridades que florezcan cual vergeles, nada como la tersura de una piel que recuerde una cáscara de huevo. Señoras y señoritas, aquí menos es más. De hecho, nada es paraíso. Pocas imágenes más objetables y dignas de rictus de desagrado, que la de un caballero que emerge con un mostacho ajeno y mal pegado. Además ¿por qué caer en los gustos vintage cuando las virtudes de lo contemporáneo son tan evidentes? Recuerde que entre más fácil sea el acceso a un lugar, seguramente será más visitado. Claro, los caballeros también deberán poner de su parte (y su parte) y someterse a una desbastada con regularidad.

3. Para ambos. Alguien de moral arrebatada dijo que el sexo es sucio y otro (menos moral y un tanto más práctico) respondió que sí, que el sexo es sucio o, al menos, lo es el bueno. Pero, ojo pelado, que sucio no significa falto de aseo. ¿Acaso percibió un aromilla que se deslizaba punzante y artero en el momento en que despojó (o se despojó) de la prenda?, ¿la fragancia del amor parece inusualmente hosca y encerrada? Es momento de hacer un alto en el camino, de aspirar otros aires, de reflexionar y, si existe una voluntad férrea de no desistir, es importante que considere la posibilidad de regalar algún jabón (sándalo, lavanda, limón. ¡Hay opciones!), pero nunca haga de tripas corazón, porque, al igual que la comida: si huele mal, hace daño y ejemplos infecciosos abundan.

4. Sobre la cortesía. No sea taimado, no sea artero, no sea ladino. Mire que eso no se hace. ¿Se le ocurrió que es un detalle chic derramar su material genético en la boca de su amante? Pues no, a menos que exista una concertación previa. Así que no abuse, no se tome atribuciones sin antes consultarlas, tenga presente que el diálogo y la negociación abren puertas (si hasta Kissinger se ganó un Nobel de Paz). Aquello de jugar a los aguinaldos es un arte, pues la tradición de la pajita en boca será apreciada cuando existe disponibilidad y no antes. Así que pregunte que nada pierde y, por el contrario, evitará que desconfíen de usted y eso que recibió hoy, lo podrá recibir mañana.

5. Las adiciones. Al grano, al punto, al meollo. Está bien, pero el recorrido siempre propondrá alguna parada divertida o, al menos, exótica. Si usted es afín a las exploraciones anatómicas, no se prive y menos prive a su camarada. Por ahí hablan de estilo taxista (con una carrerita vaya uno a saber a dónde), de besos non sanctos en áreas tanto más estrechas, tanto más de retaguardia. Alcance nuevas alturas o nuevas bajuras (¿?), que nunca se sabe lo que se pueda despertar. Igual, si le dicen no, vuelva a lo suyo o déjese atender. Mientras, ya saben, relájense y disfruten, que si dice que usted es frígida, responda que eso es por culpa de las malas lenguas (aplica también a caballeros).

A tener en cuenta

La protección a la hora de tener sexo con alguien y, por supuesto, esto incluye el sexo oral, es muy importante. Si se tiene este tipo de contacto, siempre es bueno que se use condón (femenino o masculino) para evitar posibles contagios, pues por la vía oral también existen riesgos, debido a que en la boca pueden existir heridas que permitan la transmisión del sida y, además, los flujos vaginales y el semen también pueden contagiarlo. Claro, la mejor protección es el amor y una relación estable.

 

2 Comentarios

  • cuando hago sexo oral y mi novio descarga el semen en mi boca y me lo mando que causa puede tener