Las cifras de penetración en el mercado del sistema operativo para móviles de Google, Android, siguen siendo muy favorables. Según los últimos datos de Comscore, los móviles equipados con él en Estados Unidos se distancian claramente de los Apple y RIM. Mientras que los teléfonos Android tienen un 33% del mercado, los teléfonos Blackberry cubren el 28,9% y Apple tiene un 25,2%.

Pero todavía mejores son las predicciones de futuro. La consultora IDC asegura que este año, a nivel mundial, los teléfonos Android desplazarán del primer lugar a los equipados con Symbian (Nokia).

Lo más llamativo de estos augurios es que en 2015, Windows Phone, que en 2011 apenas tendrá el 5,5%, ocupará el segundo puesto mundial con un 20,9%. Android tendrá el 45,5% y Symbian, tras el pacto de Nokia con Microsoft por el que el fabricante finlandés equipará sus móviles con el sistema operativo de la compañía estadounidense, tendrá un residual 0,2%.

Sin embargo, el gran reto que tiene Google es mimar a los desarrolladores de aplicaciones para su sistema operativo. La oferta de aplicaciones se convierte en un criterio de compra, si la tienda está repleta, y de fidelización porque el cliente duda en abandonar un sistema operativo si ha de perder las aplicaciones que disfrutaba con él.

El problema de Android es que, al ser de código libre, hasta ahora era adaptado por cada fabricante para personalizar sus móviles y, en consecuencia, una misma aplicación, para poderse disfrutar en todas las versiones y las adaptaciones realizadas por los fabricantes, debía acomodarse a las mismas. A ello se añade que, a diferencia de Apple, existe más de una tienda, lo que dificulta la batalla por la visibilidad del producto. De hecho, Google ha anunciado que “retrasa” la apertura de código de la última versión de Android (Honeycomb) para las tabletas y los fabricantes deberán ser autorizados para la personalización del mismo.

Slashmobility es una pequeña empresa española dedicada a desarrollar aplicaciones para móviles. También imparte cursillos especializados en Android.

José Cortés es el director técnico de esta área y considera que el problema de la fragmentación se ha exagerado. “Cuando decimos esto siempre se está pensando por comparación al iPhone de Apple, que juega con modelos cuadriculados; Android, por el contrario, es un sistema abierto, eso significa que es muy amplio, para que todos los fabricantes puedan adaptarlo a sus modelos”. Cortés reconoce que el desarrollador de una aplicación Android tiene que pensar en dos variables, el hardware y el software. “Primero, que la aplicación se vea bien en todas las pantallas sea cual sea el tamaño y el modelo del fabricante y, en segundo lugar, que su software valga para las versiones 2.1, 2.2 o 2.3, indistintamente.

No es necesario hacer las aplicaciones tres veces, basta con diseñar de una forma tan genérica que no haya problemas”.

Cortés traslada el problema de la fragmentación más a las operadoras y a los fabricantes que a los informáticos. “Son ellos quienes están en medio, entre el desarrollador de la aplicación y el usuario final. De ellos depende, principalmente de las políticas del operador o de los fabricantes, que las aplicaciones se puedan actualizar o que la misma valga para varias versiones del Android”.

Una sociedad de inversiones, Baird, ha realizado una encuesta entre 250 desarrolladores. Un 13% considera que la situación es relativamente problemática pero los porcentajes de preocupación crecen hasta que un 24% lo considera un enorme problema. En total, un 87% estima que la fragmentación dificulta su trabajo y un 57% opina que la situación se ha degradado los últimos tres meses.

De momento, Apple ofrece en su tienda de aplicaciones 350.000 productos y el mercado de Android tiene un catálogo de 250.000. En ambos casos, a años luz de otros sistemas operativos.