Tu ombligo es un ecosistema, hallan que tiene una “inquietante riqueza de vida”

¿Alguna vez te preguntaste cuántos organismos viven con vos? Investigadores de siete universidades de Estados Unidos analizaron ombligos humanos y hallaron 2.368 especies de bacterias, muchas más de las que pensaban encontrar.

“La jungla microbiana de cada persona es tan rica, colorida y dinámica  que probablemente tu cuerpo hospede especies que ningún científico haya estudiado jamás”, lanzan en su sitio.

Para llegar a los resultados estudiaron 60 muestras. “Vimos una inquietante e inmensa riqueza de vida. El ombligo medio hospedaba alrededor de 50 especies y entre distintos ombligos encontramos miles de especies”, cuenta el biólogo Rob Dunn, líder del estudio.

La gran mayoría de las bacterias halladas fueron infrecuentes y raras. Solo ocho estaban en más del 70% de las muestras tomadas y ninguna de las 2.368 especies se encontró en todos los ombligos.

¿Es para preocuparse? Entremujeres se lo preguntó al doctor Guillermo Bordoli, especialista en clínica médica y terapia intensiva y gerente médico de Staff Médico. “Tenemos que saber que existen bacterias en toda nuestra piel y no todas son malas, sino que viven en equilibrio con nuestro organismo”, nos tranquiliza, aunque aclara: “cuando ese equilibrio es roto, aparecen las infecciones”.

 

¿Cómo hay que limpiar la zona?

“El ombligo es la cicatriz del cordón umbilical que fue cortado cuando nacimos. Según la manera en que fue cortado y la curación que recibió, toma distintas formas definitivas. Algunas cilíndricas con bordes limpios, pero otras con bordes irregulares o, inclusive, con un pequeño bolsillo. Son éstas últimas las que requieren mayor cuidado en su aseo”, explica Bordoli.

Pero aparece una paradoja: poca limpieza es mala, y mucha también. El exceso de higiene, al romper el equilibrio de las bacterias con nuestro cuerpo, favorece el crecimiento de otros microorganismos como los hongos o los parásitos.

Entonces, ¿qué conviene hacer? “El secreto está no solo en la higiene diaria, como en cualquier parte del cuerpo, sino además en evitar la humedad de la zona favorecida por la falta de secado u otras alteraciones anatómicas como el abdomen péndulo (pliegue de piel que cae ocultando el obligo) o el uso de ropa demasiada ajustada que entorpece la ventilación de nuestro cuerpo”, detalla el doctor.

Según el especialista, hay que asegurarse la limpieza interna en el momento de la ducha, usando el dedo y un jabón corporal. Luego secar la zona con una toalla, un secador de pelo e, inclusive, un hisopo. De esta forma, se evita la humedad y la falta de ventilación.

Fuente : Entremujeres

 

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