Por qué los discos duros se dañan al abrirlos

 Por qué los discos duros se dañan al abrirlos

Es común que nos entreguen discos duros para hacer la recuperación de información, con las etiquetas rotas o despegadas. Dichas etiquetas funcionan como un “sello de garantía”, lo que nos permite saber si los discos han sido abiertos y/o manipulados y/o contaminados. Este dato es muy importante al realizar el diagnóstico, pues nos permite calcular mejor las posibilidades de recuperación.

Aun cuando podemos llegar a pensar que un disco duro trabaja como los viejos discos de acetato, esto no es así. Los discos duros son extremadamente sensibles a la contaminación (especialmente los platos internos), y deben ser manejados con extremo cuidado.

Los discos duros son fabricados en instalaciones de alta tecnología. Estas instalaciones cuentan con ambientes controlados para evitar la contaminación de los componentes. Puedes ver un video de la fábrica de Seagate a continuación:

Al abrir el disco en ambientes no controlados, o sin la técnica o herramientas correctas daña irremediablemente los datos por las siguientes razones:

  • Los datos residen en platos magnéticos. Estos platos giran a gran velocidad (entre 5,900 y 15,000 RPM). Este giro controlado genera un “colchón” de aire de aproximadamente 20 moléculas de oxígeno de espesor. Sobre este delgado colchón flota el cabezal de lectura y escritura. Cualquier partícula que se llegue a adherir al plato o cabezal genera daños catastróficos en su funcionamiento y no es posible limpiarla sin ocasionar mas problemas. El polvo, fibras, humo, huellas digitales, y otros contaminantes no detectables a simple vista son muchas veces mayores a la distancia que separa el cabezal de los platos en movimiento. Y peor aun, moverlos, tocarlos, rayarlos, etc., son acciones que destruyen la información.
  • El eje de giro de los platos está directamente sobre el motor. Este sistema es conocido como “spindle” y debe mantener un balance exacto. Si se quita la tapa superior, este balance se pierde y el giro se descontrola, imposibilitando la lectura y ocasionando el temido “head crash“, que es cuando el cabezal tiene contacto físico con los platos en movimiento.
  • Si el disco se opera abierto, o si se mueve con el dedo, el cabezal pierde su sincronía con los platos, ocasionando que no se pueda leer ninguna información. Lo mismo ocurre cuando hay golpes, caídas, o cuando se aflojan los tornillos de sujeción de los platos. En los discos de múltiples platos, la lectura de “cilindros” se vuelve imposible.
  • Si el cabezal se encuentra “pegado” a los platos (falla conocida como Head Stiction“), al ser despegado sin la técnica adecuada, ocasiona daños al cabezal y a los platos. Si el disco se opera en estas condiciones, se generan rayas en los platos, lo que destruye el cabezal y la información.

Probablemente abrir un disco sea la peor idea que se nos pueda ocurrir cuando falla. Los discos duros no tienen partes a las que se pueda hacer un “ajuste” o reparación sencilla. Son dispositivos de muy alta tecnología, que deben ser diagnosticados correctamente utilizando equipo e instalaciones especiales y sobre todo, el conocimiento de lo que se debe hacer.

 Por qué los discos duros se dañan al abrirlos