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Investigación que hoy publica "Science" calcula los ahorros de un cambio del petróleo a otro combustible
El año 2003 el Presidente George Bush comprometió mil trescientos millones de dólares para desarrollar la energía basada en celdas de combustible.
El hidrógeno sería el mejor combustible mueve-motores.
Hoy en la revista "Science" el profesor Mark. Z. Jacobson, de la Universidad de Stanford, enciende las expectativas: si en EE.UU. todos los vehículos se movieran a hidrógeno, los ahorros en salud y en contaminación serían inmensos. Jacobson saca sus cuentas calculando el costo de producir hidrógeno con gas natural, con turbinas de viento, y con carbón.
Elemento móvil
El científico, consultado por "El Mercurio", dijo que simplemente no consideró la energía mareomotriz ni la hidroeléctrica ni la geotérmica. Nuestra geografía es rica en estas fuentes.
Cualquiera sea la forma en que se produzca el hidrógeno, la gran gracia es que se puede envasar.
Así, por ejemplo, la energía que produjera una poderosa central hidroeléctrica en el río Baker podría empaquetarse y trasladarse hasta los sitios donde se la use. Se evitaría así la merma que hoy sufren las centrales productoras de energía que la envían por los cables de alta tensión que recorren parte del territorio.
Jacobson jugó a ser Dios.
Imaginó una situación en que de un día para otro, sin costos, se cambiaba todo el parque vehicular estadounidense y pasaba, de andar a petróleo, a depender del hidrógeno.
El abandonar los combustibles fósiles produciría ahorros en salud, costos ambientales y reduciría la necesidad de fundar el desarrollo energético en las reservas de petróleo.
El científico generó modelos de producción de hidrógeno para las tres fuentes consideradas: el gas, el viento, el carbón.
De las tres, la energía eólica resulta la más atractiva: sin contar los gastos de capital, Jacobson calculó que producir un litro de hidrógeno a partir de turbinas eólicas costaría entre $171 y $490 (en pesos chilenos). Pero no es el costo de producción la única ventaja. El ahorro viene por la menor contaminación.
El carbón generaría altos costos porque el proceso es muy contaminante.
Menos muertos
En estos modelos teóricos, comparan la contaminación que resulta de los vehículos antiguos y los vehículos basados en celdas de combustible.
Para no pecar de idealistas, los investigadores exageraron las filtraciones que podrían ocurrir en los vehículos impulsados por celdas de combustible.
Las cifras son múltiples.
La más impresionante es la conclusión de que, si el parque vehicular actual se fuera íntegro a celdas de combustible que consumieran hidrógeno fabricado en turbinas de viento o a partir de gas natural, Estados Unidos podría ahorrarse entre 3.700 y 6.400 muertes al año y reducir los casos de asma en 1 millón a 3 millones de casos, todo causado indirectamente por la contaminación generada por los combustibles fósiles.
No resuelto
Construir celdas de combustible durables, livianas, eficientes y ocupando materiales que la gente pueda pagar ha absorbido miles de millones de dólares en investigación y desarrollo.
Nicolás Luco Rojas emol.com
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