Cómo escoger y configurar las bocinas o altavoces

La calidad de sonido de cualquier entorno de Home Theatre depende en gran medida de la elección que hagamos de los altavoces y de la ubicación que les otorguemos dentro de la sala. Te mostramos dos métodos infalibles para obtener los mejores resultados.

El funcionamiento de un altavoz no es muy complicado, aunque diseñar una configuración capaz de restituir el sonido con absoluta transparencia y un bajo índice de distorsión plantea numerosos retos. La rigidez y la masa del recinto deben ser elevadas, el filtro ha de garantizar la coherencia temporal de todo el espectro de frecuencias reproducido, y los altavoces tienen la responsabilidad de capturar y restituir cada matiz con la máxima precisión posible.

La calidad de los cajas acústicas determina en gran medida la naturalidad del sonido que vamos a obtener, pero lo que muchos aficionados desconocen es que su ubicación dentro de la habitación, y especialmente la distancia que las separa de las paredes, también es crucial. Esto se debe a que el movimiento del diafragma de un altavoz en un momento dado no genera únicamente una onda sonora que se desplaza hacia la posición de escucha; también provoca la aparición de una segunda que se propaga hacia atrás.

Si esta última, una vez que se ha reflejado en la pared posterior, llega a nuestros oídos en un lapso de tiempo inferior a los 20 ms a partir del instante en que percibimos la primera, que suele conocerse como onda directa, nuestro aparato auditivo y nuestro cerebro no son capaces de procesarlas correctamente, lo que provoca que percibamos un sonido emborronado y poco natural.

Para resolver este problema solo tenemos que colocar nuestras cajas acústicas en la mejor ubicación posible. Estos son los métodos más eficaces que conocemos, aunque os recomendamos que no os ciñáis solo a uno de ellos, sino que combinéis ambos hasta dar con la posición que permita a vuestras cajas acústicas dar lo mejor de sí mismas.

Método 1. <Una ecuación matemática>

Las frecuencias más bajas son las que más problemas suelen dar al ser restituidas en una habitación pequeña, pues su forma de propagarse provoca con frecuencia la aparición de ondas estacionarias. Este fenómeno provoca que los graves perduren más tiempo del apropiado, por lo que aparecen hinchados y con un tiempo de decaimiento erróneo. Por esta razón, este método recurre a una ecuación matemática que relaciona la ubicación del transductor de graves con las dimensiones de la habitación.

Lo primero que debemos hacer es colocar las cajas acústicas en su ubicación aproximada, pero separándolas todo lo que sea posible de las paredes más cercanas. Ahora, tomaremos varias medidas con la ayuda de una cinta métrica, utilizando como punto de partida el centro del altavoz de graves. Si nuestras cajas acústicas tienen dos unidades de bajas frecuencias, tomaremos como referencia el punto intermedio entre ellas.

Coloca altavoces 2

Continuaremos midiendo la distancia que separa este punto del suelo y de las dos paredes más cercanas, por lo que obtendremos tres medidas. La más corta la identificaremos como X, la siguiente más reducida será Y y Z la tercera. La única de las tres que no podemos modificar es la que separa el altavoz de graves del suelo (que normalmente será X), por lo que ahora omitiremos una de las otras dos y calcularemos la restante utilizando la siguiente ecuación: Y2=XZ. Haced este cálculo las veces que sean necesarias hasta que encontréis la posición más alejada de ambas paredes.

Método 2.< Una alternativa bien respaldada>

El segundo procedimiento que vamos a abordar es el utilizado habitualmente por los técnicos de Wilson Audio, uno de los mejores fabricantes de cajas acústicas del planeta. Para llevarlo a cabo, solo necesitaréis un poco de cinta adhesiva. Lo primero que debéis hacer es colocar vuestra espalda junto a la pared que quedará detrás de las cajas acústicas, y comenzar a caminar hacia delante despacio, mientras emitís un sonido en voz muy alta.

Coloca altavoces 3

Al principio estaréis muy cerca de las paredes, por lo que sonará congestionado y espeso. Pero, cuando os alejéis lo suficiente, empezaréis a escucharlo mucho más natural. En ese momento, deteneos y pegad junto a vuestros pies un trozo de cinta paralelo a la pared de vuestra espalda de unos 45 cm. Seguid caminando y voceando hasta que el sonido comience a parecer difuso. Cuando suceda, deteneos y pegad otro trozo de cinta. Para concluir, repetid este proceso utilizando como punto de partida la pared lateral y ya tendréis la ubicación idónea para esa caja acústica. Seguid ahora con las demás.

Elige bien a la hora de comprar

 

La calidad de sonido de un equipo de cine en casa depende de todos y cada uno de los componentes que lo conforman, pero, sin lugar a dudas, uno de los elementos que más incide en su tímbrica y resolución son las cajas acústicas. En los canales frontales, suelen emplearse soluciones de gama completa debido a que son capaces de restituir buena parte del espectro de frecuencias audible, que abarca desde 20 Hz a 20 kHz. El peso de estos dos canales en la reproducción de las bandas sonoras es elevado, pero aún es más importante el canal central, pues es el encargado de restituir la mayor parte de los diálogos. Por esta razón, es importante que estas tres cajas acústicas sean de calidad.

En los altavoces traseros recae la responsabilidad de generar el sonido de ambiente y buena parte de los efectos sonoros, por lo que también son importantes, pero su calidad no es tan determinante debido a que normalmente no participan en la reproducción de los diálogos. La mayor parte de las bandas sonoras han sido articuladas empleando cinco canales discretos y uno de subgraves, por lo que el interés de los equipos en distribución 7.1, que incorporan cuatro cajas acústicas traseras, es limitado. En nuestra opinión, actualmente es preferible dedicar nuestro presupuesto a un conjunto de cajas 5.1 de calidad, y no a un equipo 7.1 de prestaciones inferiores al que solo podremos sacar partido con un puñado de películas.

 

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