-El reglamentario debe pesar entre los 410 y 450 gramos, y cuando se le adherie barro puede llegar a pesar más de medio kilogramo.
-Cuando se tira desde una altura de 2 metros, su salto sólo debe alcanzar entre 120 y 150 centímetros de altura, gracias a los trozos de gomaespuma que se encuentran en su interior. Aunque más de uno desearía a veces que en su interior se hallara un poco de resilina, la proteína elástica, aún más elástica que la goma, que permite a las pulgas dar esos tremendos saltos.
-Posee una esfera que se hincha reglamentariamente a una presión de 0,6 a 1,1 bares.
-Está listo para salir a la venta cuando, después de haber sido lanzado miles de veces por una máquina que los dispara a 50 kilómetros por hora contra una pared (correspondiente a lo que sufre el balón en una temporada de juego), sigue manteniendo los parámetros reglamentarios.
La próxima vez que chutéis un balón de fútbol y recordéis todas estas particularidades, quizá sintáis alguna experiencia más intensa, casi mística.
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